6 jun 2021

Sobre la Industria Política. III.

¿Cómo ha aparecido el político profesional en la historia?

Siempre los ha habido, desde que se tenga noticias, pero éstos o eran caudillos militares o reyes, o ambas cosas. También podrían haber provenido del campo de la religión, aunque son muchos menos, en la historia. En la Edad Contemporánea el politico profesional surge de las necesidades de un sistema "democrático", con elecciones periódicas, y de la simultánea necesidad de que existan personas disponibles y una mayoría de personas que no se interesen por intervenir directamente en las cuestiones de gobierno. O con otras palabras, tiene que haber una minoría de personas dispuestas a gobernar y que se presenten regularmente a las elecciones para poder disponer así de los puestos que desean. 

En este proceso el político democrático surge primero y posteriormente se desarrollan los partidos. Hay grandes diferencias entre los países. En algunos, como en EEUU o G.B. loa partidos son solo la estructura que necesitan los candidatos para poder participar en las elecciones; en otros, como en Europa continental, los partidos forman verdaderas estructuras de poder siendo los políticos dependientes de éstas. Hay casos intermedios dónde el poder personal y el poder del partido político correspondiente se apoyan mutuamente, y no está muy claro quién es el que posee el poder de la última decisión.

En el caso español la parte dominante es el Partido político, y las personas adquieren el poder máximo en tanto son capaces de controlar el aparato del Partido; por lo tanto, la Industria Política está íntimamente ligada a la existencia de Partidos consolidados, con capacidad para subsistir en los períodos en que carecen del poder político que surge de la victoria en las elecciones.

Hay que hacer notar un hecho que puede pasar desapercibido: la Industria Política no se reconoce como tal. Siendo una actividad que está ligada a la discusión de ideas sobre lo que debe hacer el Estado, y a la representatividad que se supone tienen los políticos por el hecho mágico de haber ganado como candidatos de un partido político, aceptar que existe tal "industria" sería negar el mito romántico del político que se encumbra solo, por sus méritos personales y que ocupa el poder gracias a su personalidad empática con los problemas de sus conciudadanos. Por lo tanto el verdadero carácter de la Industria Política permanece en la sombra y no es objeto de análisis; y si lo fuera, sería considerado discutible por su misma existencia. Sucede igual con la Industria Religiosa que está sujeta mitos y también un análisis similar sería condenado como improcedente, sesgado y sobre todo anti religioso.  

Sobre la Industria Política II

 El Estado contemporáneo, heredero de las monarquías de los siglos dela Edad Moderna, perfecciona la cuestión clave de quién ejerce EL PODER en una sociedad estable, proporcionando la estabilidad y la legitimidad que se requieren en una sociedad actual. El Estado contemporáneo también se basa en la fuerza, fundamentalmente militar, ejerciendo una hegemonía ampliamente aceptada por todos los habitantes de su territorio. El Estado establece un sistema de lealtades, complicidades y compromisos que resulta, como un todo, menos personal que el de las épocas monárquicas y siendo también más invisible no por ello renuncia a rituales ceremoniales que le dan una consistencia más real, a los ojos de sus ciudadanos. 

El nuevo Estado, ha necesitado de la creación de un funcionariado preparado y estable para manejar la infinidad de 'oficinas' que ha creado. Estos funcionarios son empleados del Estado y ocupan todos los puestos de nivel secundario que la organización necesita; los más importantes, cruciales por las decisiones que deben tomarse en el plano político, son reservadas a un grupo especial: los políticos que han ganado las elecciones para ocupar tales cargos. Aparece así una nueva profesión: la del político profesional, que dedica gran parte sino toda su vida laboral útil al servicio del Estado, con la única reserva de los períodos en que, por no haber ganado las elecciones, queda restringido a ocupar puestos en su partido político o a volver temporalmente a la actividad privada. Actividad que es secundaria, en tanto está dispuesto a dejarla no bien se reabra la posibilidad de volver a ocupar un cargo público.


Sobre la Industria Política. I.

 Entiendo por Industria Política aquella actividad que se identifica por ocupar los puestos de dirección de un Estado, en cualquiera de sus niveles; desde los Ayuntamientos municipales hasta los Ministerios del país en cuestión.

El Estado contemporáneo, tiene una organización burocrática. Es el gobiernos de los "buró", de las "oficinas" que gestionan todos los asuntos que el Estado, en un acto de fuerza bruta inicial, decidió que eran cosa suya.

Nadie está en condiciones de discutir lo que el Estado está considerando como "cosa propia", por ejemplo, el monopolio de la fuerza armada, o el correo o la educación o la gestión de impuestos. El Estado puede, si quiere, graciosamente, compartir algunas de estas actividades con los civiles, con los habitantes del lugar dónde domina; pero es una gracia que cambia con los tiempos y que puede retirarse si el Estado cambia su opinión. 

El Estado, para mantener en pie todas esas actividades propias, crea un amplio tramado de oficinas, y al frente de ellas coloca una clase particular de funcionarios: los políticos. Éstos son una 'clase particular' porque no pertenecen al cuadro de funcionarios estables y suelen durar en sus puestos lo que el gobierno de turno permita o pueda. Cuándo tales 'funcionarios' no participan del gobierno se ganan la vida dependiendo de los partidos a que pertenecen. Son como sacerdotes sin parroquia asignada. Están en receso y son financiados por su partido o incluso pueden volver a la actividad privada, fuera de los puestos del Estado; pero esa labor es solo temporal, hasta que el partido logra ganar las nuevas elecciones y recupera el poder o parte de éste.

Se crea así un cuerpo especial de funcionarios transitorios, o semifuncionarios, como quiera llamárselos. Son, en realidad, profesionales de la política y sus actividades conforman lo que podría llamarse la Industria Política en tanto viven de ella la mayor parte de su tiempo vital. Profesión que les permite crear una familia, mantenerla y adquirir las posesiones que sus salarios les permitan. Esta Industria es tal porque produce un bien invisible pero esencial: aportar las personas que están encargadas de dirigir todos los órganos del Estado. Si no existiera tal Estado no existirian esta clase de actividades ni sería posible contar con ellas para convertirse en un profesional, similar a cualquier otro que trabaje en el sector privado.


HISTORIA NATURAL DE LA DIVERSIDAD CRISTIANA. SEGUNDA PARTE. CAPÍTULO 10. Una Iglesia que sobrevivió a todos sus Estados

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