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12 sept 2011

Bilingüismo en Cataluña, o en cualquier otra parte.

Mi experiencia me indica que donde hay bilingüismo la gente está más abierta al aprendizaje de idiomas.No tengo ideología nacionalista... de ninguna clase. Más aún, pienso que el recurso al nacionalismo es más peligroso que beneficioso para el estado del mundo de hoy. Pero el bilingüismo si bien puede ser patrocinado por algunos nacionalismos no quita que sea positivo en sí, de la misma forma que Hitler apoyo la cultura física en las escuelas y eso no desmerece la importancia de ésta.
A veces las buenas ideas se "queman" porque en algún momento ha sido patrocinada por los enemigos de la libertad, y hay que andar con cuidado, para no tirar al bebé junto con el agua sucia.
Por lo tanto sugiero que los niños deberían aprender como mínimo otro idioma, aparte del que conocen por su familia o entorno, y que tal cosa genera una sociedad más tolerante y abierta... independientemente de los intereses que promuevan esta política.

2 abr 2009

No utilización de los recursos disponibles


Tenemos recursos a nuestra disposición, pero la ignorancia y sobre todo la falta de imaginación los deja al costado, sin uso. Un ejemplo de lo que digo es la utilización del ajedrez para educar a reaccionar luego de reflexionar y no inmediatamente. Escribe Edward del Bono:

"...los jóvenes violentos a quienes se enseñó a pensar se volvieron menos violentos porque ya no debian recurrir de inmediato a un violento clisé reactivo." 

En "Seis sombreros para pensar", pág. 29 

23 feb 2009

Efecto bumeran


"Cuando se sostiene vehementemente una creencia (en este caso, haciéndola pública), es posible que los argumentos opuestos sólo sirvan para reforzarla; puede que, al desafiar las creencias de las personas, se convenzan aún más de que tienen razón, fenómeno conocido como el "efecto de bumerán". Este efecto lo produce, al menos en parte, la necesidad de justificar un compromiso del que uno siente que no puede evadirse."

Stuart Sutherland, "Irracionalidad. El enemigo interior" Alianza Editorial, Madrid, 1996. pág. 67

Lo peor que se puede hacer con alguien convencido es llevarle la contra. Equivale a golpear con un martillo un clavo en la madera. Cada golpe lo afianzará más al sujeto en su creencia.

¿Qué se puede hacer, entonces? Tener paciencia y dejar que el tiempo desgaste su fe hasta que el sujeto mismo busque otras respuestas.

¿Y si se carece de ese tiempo terapéutico? Lo mejor es huir o buscar algo útil para hacer mientras tanto. 


HISTORIA NATURALDE LA DIVERSIDAD CRISTIANA. TERCERA PARTE. CAPÍTULO 13. Ninguna permanencia es permanente

En el capítulo anterior hemos intentado comprender cómo una Iglesia consigue algo que, contemplado a escala histórica, resulta extraordinari...