Cap. 13. Una historia natural de algunos profetas. De Jesús a Marx

El fenómeno religioso ahora, en el siglo XXI.

  1. Datos estadísticos
  2. Consideraciones sobre la "religión"


1. Datos estadísticos (Informe Fides 2025 y IA:Perplexity)


La población mundial alcanzó en 2025 los 8.023 millones de habitantes, de los cuales entre 2.300- 2.600 millones son cristianos (1.405 millones eran católicos en el 2023). El Islam tiene entre 1.900-2.000 millones, el Hinduísmo entre 1.100 y 1.200 millones, el Budismo entre 300 y 535 millones, el Confucianismo entre 400 y 470 millones, el Sijismo unos 27 millones, el Judaísmo 15 millones, el Jainismo y el Bahaísmo entre 6 y 8 millones. El cristianismo se mantiene como la religión con más adeptos, pero el islam es la que más rápido crece, sobre todo por sus altas tasas de natalidad y población joven. 


En el mundo hay aproximadamente 1.405 millones de católicos, lo que representa el 17,8 % de la población mundial. Brasil es el país con más católicos, unos 182 millones. Este porcentaje de la población mundial representa un ligero aumento respecto de años anteriores. África fue el continente que más creció, con 8,3 millones de católicos adicionales, seguido por América (+5,6 millones). Incluso Europa, tras años de retrocesos, registró un leve aumento (+740.000).


El contraste más llamativo es la relación entre fieles y sacerdotes. El número de católicos por sacerdote subió a 3.453, mientras que el de habitantes por sacerdote alcanzó casi 16.000. La explicación está en la caída del clero: el número total de sacerdotes bajó a 406.996, lo que supone 734 menos que el año anterior. Europa perdió más de 2.400 sacerdotes, América casi 800, y Oceanía 44. En cambio, África (+1.451) y Asia (+1.145) sí aumentaron.


Resulta evidente la caída del clero en los países más desarrollados de occidente (EEUU y Europa). Esta disminución de vocaciones sacerdotales pueden achacarse a varias razones, según la perspectiva de cada analista. En líneas generales o se atribuye a un avance de la mentalidad laica, que deja de lado la religión, o a un avance de una cultura con mayor peso de la ciencia y la tecnología, que también descarta la religión como interpretación válida de la realidad. En realidad es probable que ambas causas estén altamente correlacionadas, sin entrar en el detalle de cual es razón de la otra.


Un ejemplo de lo antedicho se encuentra en la disminución de los seminarios (diocesanos y religiosos) que descendieron a 106.495 en todo el mundo, casi 2.000 menos que el año anterior. Solo África creció en este campo (+383), mientras América, Asia y Europa experimentaron fuertes caídas.


Pero, en cambio, frente al descenso clerical, se observa un aumento significativo de misioneros laicos y catequistas. En 2023 se contabilizaron 444.606 misioneros laicos (+31.320) y casi 2,9 millones de catequistas, con un crecimiento marcado en América y Asia. Lo cual muestra que frente al descenso de vocaciones sacerdotales aumentó el aporte de voluntarios civiles, lo cual no cuadraría con la hipótesis de un descenso generalizado del impulso religioso.


Los hechos no se amoldan dócilmente a las sencillas hipótesis que se usan para analizar el fenómeno religioso en el plano mundial. 


Algunos sectores del catolicismo se preguntan ¿puede sostenerse la vitalidad de la Iglesia con más católicos y menos clero? Lo cierto es que nos enfrentamos a cambios importantes en la religiosidad contemporánea, y por lo tanto es aún más necesario la presencia de estudios serios y contrastados que hurguen en el fenómeno religioso desde un punto de vista neutral, científico. 


2: Consideraciones sobre la "religión"


Este breve estudio en doce capítulos, presentado principalmente como una colección de notas que requieren un desarrollo más profundo, explora algunas ideas sobre el fenómeno religioso, una parte integral de la humanidad desde sus inicios más remotos.  Antes incluso de desarrollar una conciencia colectiva de nuestra especie, es probable que creyéramos en fuerzas mágicas que influyen en el mundo y que requieren atención para garantizar nuestra supervivencia y prosperidad.


Las demás especies animales, debido a su menor potencia cerebral, no parecen experimentar inquietudes religiosas. La magia siempre precedió a las religiones, y estas han acompañado al Homo Sapiens a lo largo de su historia hasta el siglo XXI. Sin embargo, para una mayor precisión, debemos considerar que la especie humana se extiende en el tiempo por al menos trescientos mil años. Por lo tanto, las religiones que conocemos pueden ser solo una pequeña fracción de todas aquellas que han existido pero que luego se extinguieron sin dejar rastro.  Esta inmensa duración es difícil de imaginar, pero podemos intentarlo si pensamos que mil años en biología son apenas un instante, y que con tal perspectiva, los antiguos egipcios son también nuestros contemporáneos. 


El fenómeno religioso, un aspecto fundamental de la vida social, recibe sorprendentemente poca atención en el imaginario moderno, especialmente en las ciencias humanas.  Es notable que la religión, a pesar de su importancia, no haya recibido la misma atención que otras disciplinas.  En este sentido, apenas hemos avanzado desde el siglo XIX, donde el debate entre razón y religión se encontraba estancado entre dos posturas irreconciliables: creyentes y ateos. Si bien no discuto esta oposición, no ofrece ninguna solución, ya que muchos humanos siguen buscando consuelo en las ideas que ofrecen las diversas religiones. Ese consuelo es real, luego ¿cuál es su sustrato?¿en que se asienta tal consuelo?


Dado que es evidente que personas con una educación superior también pueden ser religiosas, la idea de que la religión surge del analfabetismo o la credulidad ingenua resulta difícil de aceptar. Por otro lado, resulta complicado clasificar las creencias religiosas como "conocimiento", ya que no se derivan de la experiencia cotidiana ni de la investigación científica. Luego ¿qué tipo de conocimiento implican las creencias religiosas sino surge de la experiencia, ni de la observación? Es evidente que necesitamos profundizar en la comprensión del hombre y sus circunstancias. Si bien existen algunos estudios limitados sobre situaciones extremas, como “El hombre en busca de sentido” de Viktor Frankl, que examina la psiquis de los prisioneros en los campos de concentración nazis, carecemos de investigaciones exhaustivas y rigurosas sobre la mente en el amplio espectro de conductas que podemos explorar. 


En el capítulo 2 de su libro “El Hombre que Confundió a su Mujer con un Sombrero”, titulado “El Marinero Perdido”, Oliver Sacks describe el caso de un hombre con síndrome de Korsakoff. Este síndrome se caracteriza principalmente por una pérdida profunda de la memoria, lo que lleva al sujeto a una pérdida de su identidad y al caos emocional. Sin embargo, el comportamiento errático del hombre cambia cuando presencia la misa y es capaz de comulgar. Sacks observa en este caso, y en otros similares, que la religiosidad persiste a pesar del déficit sufrido y que está profundamente relacionada con las emociones, de manera similar a la que puede provocar el arte o la música en otros casos registrados. 


Se podría argumentar, entonces, que la religiosidad deriva de un estado emocional particular; pero es materia observable que tal estado, si no se cultiva activamente en la niñez, resulta muy improbable en la vida adulta de la mayoría de las personas. O dicho con otras palabras: la falta de educación religiosa en los primeros años de la vida suele derivar en personas indiferentes, cuando adultas, al mensaje religioso. Siempre se pueden argumentar casos concretos que impugnan la tesis anterior; pero en los grandes números funciona, como es fácil verificar para cualquier sociólogo.


La misma Iglesia ha observado o tenido en cuenta las circunstancias antes citadas al preocuparse especialmente de controlar la educación, en la medida de sus posibilidades de influir en la sociedad, de los niños y jóvenes.


Por lo tanto, y antes de sacar consecuencias apresuradas de estos hechos, se necesitarían estudios serios y prolongados, insisto en ello,  para conocer mejor las características de la experiencia religiosa y cuales son las condiciones en que mejor prospera y cuales en que suele extinguirse. 


El único problema es que nadie estaría interesado en gastar dinero en esta clase de investigación. A las iglesias porque, probablemente, no estarían seguras de que los resultados les fuesen favorables, y a las instituciones laicas porque ya tienen su propia opinión, y no hay necesidad de convalidarla con otros estudios. Por lo tanto la cuestión mencionada tardará mucho en conocerse a fondo, como debería hacerse. 


Es lamentable que no haya suficiente voluntad para estudiar la religión de manera seria y objetiva. Una comprensión adecuada podría llevar a su normalización en la sociedad contemporánea, considerándola una actividad más con derecho a existir, al igual que la ciencia, la música, el deporte o cualquiera de las diversas formas que hemos creado para hacer nuestra existencia más productiva o entretenida. 


Se podría argumentar que la perspectiva anterior trivializa la religión, lo que probablemente lleve a los sectores más tradicionales de algunas religiones antiguas o actuales a negar tal “normalización”. Por otro lado, los sectores antirreligiosos podrían ver la “normalización” de la religión como una especie de carta de ciudadanía cuando lo que realmente se debería buscar es la eliminación de este tipo de pensamiento.


La unanimidad no es común entre los humanos, pero se puede argumentar que las religiones y su forma única de pensar deben ser estudiadas y admitidas Para lograrlo, es fundamental comprender la naturaleza de este tipo de pensamiento y los aspectos humanos en los que se basa y se sostiene. Si la humanidad llega a aceptar el pensamiento y la acción religiosa con total naturalidad, habremos avanzado significativamente hacia una convivencia más tolerante y racional. 


Las breves notas que componen esta serie, dedicada a los profetas más importantes según mi perspectiva, sirven como apuntes para un estudio más profundo. Sus tesis merecen ser refutadas y ampliadas con argumentos sólidos, en lugar de recurrir a creencias establecidas. Mi objetivo es que estas notas estimulen dicho estudio, y si así es, se habrá cumplido mi propósito. 


Carolus Brigantinus Barbatus

Barcelona, noviembre de 2025

ÍNDICE GENERAL

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Nota: Si al lector le apetece seguir con los mismos temas, solo centrados en el cristianismo (y con el mismo autor y enfoque)... entonces puede pasar a la siguiente serie:

https://elcajondewatson.blogspot.com/2026/03/jesus-hombre.html

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