Cap. 2 "Una historia natural de algunos profetas. De Jesús a Marx". Del pluralismo cristiano al monismo de la Iglesia
JESÚS DE NAZARET
Índice:
1 Jesús ¿Profeta Judío?
1.1 ¿Cómo surgieron los primeros textos?
1.2 Selección de citas atribuidas a Jesús
2 Los profetas de la Biblia. Isaías
2.1 Temas centrales de su predicación
3 Sobre los Judíos
3.1 Variedades del Judaísmo
4 Conclusión
5 Bibliografía
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1 Jesús ¿Profeta Judío?
Mejor empezar por el llamado Nuevo Testamento que gira alrededor de Jesús, el "fundador" de la nueva religión; testamento que es "nuevo" en tanto se le añadió a la Biblia judía, a la que por esta operación pasó a llamarse Viejo Testamento. Una operación de sustracción literaria y religiosa que el Cristianismo realizó de modo tan hábil que los judíos no encontraron forma de impedirlo. Así pues en siglos posteriores a la aparición de Jesús el acervo religioso de los hebreos pasó de ser de entidad propia a convertirse tan solo en prólogo y antecedente de la buena nueva. Como se puede adivinar no les causó ninguna gracia.
De tal suerte, como suele suceder, los vencedores se llevaron consigo también la historia. Pero la sustracción no fue completa porque la Biblia, la auténtica Biblia Hebrea, también ha influenciado de muchas y variadas maneras a las sociedades occidentales, como bien escribe Gregorio del Olmo:
La Biblia Hebrea tiene la misma importancia para la cultura europea que el Derecho Romano o el Pensamiento Griego; la Biblia Hebrea es el arquetipo de toda la cultura cristiana posterior; incluyendo hechos socio políticos como las Cruzadas para rescatar unos "santos lugares" inexistentes en los Evangelios pero emulando las guerras santas del Libro de Josué. (0OBH, 44)
Jesús compartió con otros profetas la singular manera de reunir multitudes en su torno utilizando una impresionante forma de llamar la atención: curando a los incurables, expulsando a los demonios que atormentaban los cuerpos e incluso resucitando a los muertos. Pero tales prodigios, a pesar del asombro que provocaban, también no eran radicalmente diferente de otros magos de su época. Ni siquiera su final violento fue único entre los aspirantes a profetas en Judea; un poco antes Juan el Bautista sufrió la misma suerte aunque de otra manera menos cruel: le cortaron la cabeza. La crucifixión era castigo romano reservado para los sediciosos, y los esclavos, que atacaban al Estado.
Entre los profetas judíos contemporáneos a Jesús Juan, lo mismo que Jesús, tuvo muchos devotos seguidores que incluso le fueron fieles a su memoria hasta más de un siglo posterior a su muerte. Otros profetas, también nacidos en Nazaret, en cambio pronto fueron olvidados. Diera la impresión a un observador de aquellos lejanos tiempos que Jesús nada tuvo de especial entre los hombres santos que alcanzaron rápida y efímera popularidad; y así lo entendieron la mayoría de los judíos que se encogían de hombros al verlo predicar ¡otro más! decían con escepticismo, ya que sus rabinos les aseguraban que el tiempo de los profetas, serios y dignos de ser tenidos en cuenta, se había cerrado definitivamente cuatrocientos años antes.
Jesús fue uno entre muchos, en esa época, que buscó alertar a su pueblo contra la dominación romana, aunque los testimonios de tales proezas no perduraron más allá de la suerte de tales sujetos. Quedan restos en diferentes textos que con el tiempo fueron desechados como apócrifos y solo a partir del siglo XIX la crítica arqueológica fue sacando, nuevamente, a la luz. Pero bien podría decirse que el siglo I de nuestra era encontró en territorio judío un conjunto inquietante de nuevos profetas que buscaron remover el aplastante poder de Roma con apelaciones religiosas que anunciaban el fin de los tiempos y el surgimiento de una buena nueva, más allá de la cultura grecorromana. Existía en el pueblo judío rechazo hacia los extranjeros una animadversión mezcla de orgullo y convicción de tener un dios propio; mucho más poderoso que los dioses paganos. Tal cosa los hacía rebeldes frente al poder romano y, pese a la conquista realizada por Pompeyo, seguían latiendo poderosas fuerzas hostiles dispuestas a la rebelión.
Jesús en su prédica, ignoraba, que es lo mismo que despreciar, a los dioses romanos, el principal que era el propio emperador. Su mensaje, que lo hizo popular en las clases bajas ¡avisaba que el tiempo se acababa! y que pronto vendría el momento en que Dios separaría a los buenos de los lobos que se cubrían con piel de oveja. Tal cosa podía entenderse como que los judíos religiosos prevalecerían, gracias al Señor, sobre los odiados romanos.Tales invocaciones, potencialmente subversivas, atrajeron, sobre todo, a los pobres y a los más descontentos. Por otro lado Jesús era un hombre dominante, según lo presentan, siete décadas despues, los evangelistas. Estaba absolutamente convencido de su prédica: era un hombre que aseguraba tener una relación íntima con Dios, al que se permitía llamarlo cariñosamente "baba" (es decir "papá"); que hacía portentos para refirmar que no era un cualquiera y también, no es de desdeñar, según cuentan los evangelistas, también atraía a las mujeres con su manera de ser. No olvidemos que aquellos que lo vieron resucitado primero fueron las mujeres de su grupo.
Ya se sabe que no hay cosa que transmita más confianza y respeto que quien afirma lo que dice con pasión y con su conducta, hasta llegar a arriesgar su libertad y su vidas si se hace necesario. Sí además se burla de los poderosos, echa a los comerciantes del Templo sagrado y sus seguidores lo ven del linaje de la casa de David y por lo tanto un candidato cierto a ser el nuevo rey de Judéa ¡cómo no creerle! Además el terreno estaba bien abonado; aún se recordaba la prédica de profectas, como Isaías, que había augurado la llega de un mesías que entraría en Jerusalén montado en un burro (cosa que Jesús, con buen criterio, prefirió como montura para su entrada en la ciudad santa). Así que lo nuevo crecía sobre un campo ya preparado: una situación prevista que anunciaba el fin de los tiempos.
Sin duda, Jesús mismo, nacido en una familia de artesanos, que hablaba arameo, había anunciado de forma provocadora su mensaje a los "pobres", a los que él llamaba bienaventurados como a los que lloran, tienen hambre y son pisoteados. Curiosamente tales prédicas habrían sido juzgadas hoy como demagógicas o "populistas" pero hace veintiún siglos caían muy bien. Visto desde la sociología de la religión, el movimiento de renovación desencadenado por Jesús debió de tratarse de uno de aquellos típicos movimientos provenientes de la población rural (y pequeñas ciudades) que (al igual que el movimiento del Bautista y el de Qumrán) miraban con un sentimiento entre desconfiado y hostil a las ciudades grandes, ricas, poderosas, de talante helenista, y en especial a la capital Jerusalén, conservadora y centro de poder subordinado al romano.
Jesús usaba un lenguaje potente y llamativo. La apelación de las parábolas llamaba la atención de los oyentes y no era común, ni tampoco lo fue después de Jesús en los discursos posteriores. Pero ¿que es una "parábola"?
Las parábolas son relatos breves de hechos ficticios que, mediante una comparación o analogía, transmiten una enseñanza moral, espiritual o didáctica. Se caracterizan por utilizar situaciones y elementos de la vida cotidiana para ejemplificar comportamientos o principios, facilitando así la comprensión de valores o verdades importantes. A diferencia de las fábulas, en las parábolas los protagonistas suelen ser personas y no animales u objetos con características humana. Pero en Jesús las parábolas no tienen finalidad didáctica sino lo que éste buscaba es trasmitir nuevas ideas poniendo a las gentes en sintonía con experiencias que estos, campesinos o pescadores, conocían en su propia vida, y que les ayudaba a abrirse al "reino de Dios".
Se trataba de experimentar, por medio de la palabra, la vida de un modo diferente. Ese fue el principal objetivo en Jesús: lograr la comprensión de que el Reino ya está con nosotros, entre nosotros, dentro de nosotros. Las parábolas hacen que nos preguntemos: "¿Será verdad que el reino de Dios es un tesoro oculto que escapa a mis ojos?" (1PJA, 127). El uso de las parábolas en Jesús es tan distintivo que ha originado una extensa literatura analizando su uso y sus variedades. El libro de José Antonio Pagola menciona 35 autores solo en este tema (ib. 152-154)
Respecto de los adversarios de Jesús estos pertenecían, sobre todo, a la estrecha clase social media, urbana, pequeño burguesa (en su mayoría fariseos), que sostenía el primado de la Ley, así como a la tenue clase social alta, también urbana (sobre todo saduceos), que detentaba posiciones lucrativas en torno al Templo y a la que el mensaje de Jesús intranquilizó no solo en su conciencia religiosa, sino también en su conciencia social, y por supuesto en la política ya que su prédica amenaza también a los romanos, que eran la base de la estabilidad con que gozaban estas gentes (1KCE, 82)
Por último su muerte, anticipada por él mismo a sus seguidores (aunque hay serias dudas sobre sí realmente lo hizo), refrendó la seriedad de su enseñanza mesiánica. Que Jesús creyese o no que tal muerte sería cierta es materia de suposición (aceptando que tal anticipación no haya sido una interpolación posterior). Quizá pensó que las autoridades del Templo no llegarían a tanto, quizá creyó que los romanos no lo juzgarían culpable ya que su prédica evitó cuidadosamente enfrentarse con ello. O quizá pensó que su sacrificio sí era necesario. No lo sabe nadie; pero a los efectos prácticos es indudable que logró lo que quería: ser considerado el hijo de Dios y el deseado mesías por un grupo numeroso de seguidores; anunciando el nuevo reino de Jehová en Israel y al que sus discípulos juzgarían, sentados en doce tronos, a las míticas doce tribus de Israel.
La historia de Jesús terminó con su crucifixión. Un castigo humillante y cruel reservado únicamente para los esclavos fugitivos y a los que se rebelaban contra Roma. A pesar de que los evangelistas trataron de derivar la responsabilidad de su ejecución hacia las autoridades del Templo, hacia el pueblo judío en definitiva, en realidad éstas carecían del poder para influir en una pena de muerte de tales características. Solo los altos funcionarios romanos podían juzgar y castigar, así que Poncio Pilato tuvo que ver en Jesús un verdadero peligro para su gobierno y actuar en consecuencia. El hecho de colocar "Rey de los Judíos" en una tablilla en la cruz ya determinaba cual era el crimen de Jesús: una acto de sedición al pretenderse candidato a gobernar un país bajo el dominio romano.
El acto de lavarse las manos del procurador romano y su actitud clemente no es más que un agregado posterior de los cristianos que pretendieron así hacer caer todas las culpas sobre los hebreos. Las autoridades romanas nunca, en ningún lugar, se lavaron las manos para eximirse de responsabilidad.
Jesús nunca fue cristiano, ni pretendió fundar una iglesia. Siempre se consideró judío, que predicaba para judíos y que deseaba que estos se sacudieran el yugo romano, aunque sus sermones estuviesen hechos de manera sesgada para no enfrentarse directamente al poder de la potencia ocupante (ver 56BJN), pero sus seguidores jamás se confundieron sobre su orientación subversiva.
La Iglesia ha generado una idea de Jesús, que es la que termino predominando en el mundo cristiano: un ser espiritual y muy humano, dotado de poderes extraordinarios (como sanar, resucitar cadáveres y expulsar demonios (Juan 11:25-26, Lucas 8:24) ; y un judío pacífico y benévolo (“Venid a mi todos los que estéis fatigados y cargados …” Mt 11, 28-30") dispuesto a traer la concordia y la paz y que, a pesar de todo, fue víctima final de la envidia y el odio de las autoridades judías, malvadas en su pequeñez teológica, y que al fin presionando a las autoridades ocupantes lograron de éstas que crucificaran. Los romanos no querían -según el mito posterior- matar a Jesús, incluso se inventaron diversas formas de postergar y anular la ejecución, pero el Sanedrin no deseaba que Jesús viviese. Todo esta mistificación de la figura de Jesús ha sido mantenida en bloque en la literatura y el cine contemporáneo, por lo que una visión realista de Jesús resulta hoy por hoy algo incomprensible incluso para los no creyentes.
Sobre la crucifixión recuerdese que la misma humillación de la pena fue siempre motivo de inquietud entre las comunidades cristianas de los primeros siglos, como bien describe Hans Küng en su historia. A tal punto que el signo de la cruz, como símbolo, no fue masivamente utilizado hasta la Edad Media
"Se comprende que todavía mucho después de que el emperador Constantino aboliera esta pena, hasta entrado el siglo V, los cristianos fueran reacios a representar de forma gráfica a Jesús en la cruz. La representación de Jesús en la cruz se impuso en mayor medida sólo en el gótico medieval, convirtiéndose luego, por desgracia, en una costumbre excesiva." (1KCE, 52). Así, por esas paradojas a la que la Historia es tan amiga, resultó que la pena capital más humillante del Imperio se convirtió en la piedra de toque que indicaba la partida de un humano de la tierra para reinar en los cielos convertido en Dios todopoderoso.
Tenemos otra alternativa para imaginar a Jesús; aunque siempre haya materia de duda, porque tal cosa es difícil sino imposible en la historia, pero más conforme a nuestra actual manera de pensar: que Jesús fue un profeta judío quien por una suerte de circunstancias personales y colectivas llegó a ser considerado un peligro cierto para las autoridades religiosas y políticas de su país y que pagó por ello con una cruel pena capital. Un judío que se hizo famoso a pesar de la brevedad de su tránsito por la vida y que por razones que el mismo ni sospechó ni alentó fue elevado a los altares como el fundador de una nueva religión separada completamente de su matriz judaica. Los muertos no protestan ni llevan la contraria; así que bien pueden ser mitificados y convertidos en la suma de virtudes y prodigios que la imaginación humana puede crear. Dudo mucho que el Jesús real confirmara, de imaginarlo, la idea que de él se fue creando con los siglos.
En los primeros años, y décadas, después de su muerte fueron muchas las comunidades que se crearon en torno a su recuerdo aunque con variantes importantes en su doctrina. Ver las cartas de Pablo, un judío y a la vez ciudadano romano, y la tensión que se adivina en éste frente a las posibles desviaciones de lo que consideraba la interpretación correcta de las palabras de Jesús, a que estaban expuestas las comunidades que de él dependían. Una vez muerto el mesías las versiones sobre su muerte y su reaparición fueron múltiples. Que si había sido visto como un fantasma, que si había comido con sus discípulos, que si esto o lo otro. Pablo de Tarso defendió ardientemente su punto de vista, fundándose en que a él se le había aparecido Jesús en persona, y que por lo tanto él estaba en condiciones de explicar su pensamiento.
Pablo no fue uno de los apóstoles, no perteneció al círculo más estrecho de Jesús, y sin embargo se arrogó él, ante él mismo, el carácter de "apóstol", y no solo eso, sino de el más importante de ellos en tanto se dispuso a predicar ante los no judíos, a pesar de las profundas reservas de los círculos cristianos de Jerusalén.
¿En que se fundaban los apóstoles su autoridad frente a los nuevos conversos?
Se crearon grupos de practicantes de la nueva religión que se extendía entre los gentiles de tal manera que en esos primeros tiempos hubo dos clases de adeptos: los que querían mantener un vínculo claro con la religión de sus mayores, la hebrea (y a la vez integrar en ella las palabras de Jesús) y los que deseaban romper amarras completamente con el judaísmo y desarrollar un nuevo culto. (1SMA-EP. Ver Lib. 165, 187-188)
Luego de la primera guerra judía romana, desde el 66 al 70 con la destrucción de Jerusalen con Tito, la comunidad judeo cristiana de esta ciudad desaparece corriendo el mismo destino que la ciudad arrasada, y ya, debilitados los nacionalistas judíos, decaen las resistencias hacia la creación de un nueva religión; así el cristianismo prosperó, lejos del control de los rabinos.
Recién a partir del siglo III, más de doscientos cincuenta años después, aproximadamente, empezaron a desaparecer las variadas y heterogéneas comunidades cristianas, con una variedad de creencias como bien son certificadas por los llamados "evangelios apócrifos", y el culto y los fieles se fue concentrando en una sola Iglesia, con textos ya codificados y dados por buenos. El proceso de concentración del cristianismo recién ha sido estudiado en el siglo XX con detenimiento, y las ideas de Eusebio y su Historia de la Iglesia, en el siglo IV puestas en duda con seriedad académica. De la gran variedad de ideas que albergaban los seguidores de Jesús, en los siglos II y III se pasó, gradualmente, a una sola versión de su prédica y a la eliminación de todos los textos que corrían entre las diferentes comunidades cristianas, para ser reemplazados solo por 27 libros, los únicos considerados "canónicos".
Los cuatro evangelios y otros escritos, hasta un total de 27 fueron dados como los únicos válidos. Se creó el "Nuevo Testamento" Afuera quedaron otros textos que no se recogieron en los nuevos evangelios aunque también influyeron en el culto pero de manera anónima, negados como apócrifos en sucesivos Concilios en los que la Iglesia triunfante consolidó su poder.
1.1 ¿Cómo surgieron los primeros Textos?
Primero siempre es la tradición oral, tanto en Jesús como siglos antes en Sidarta Gautama, cuya muerte se sitúa aproximadamente en en el 500 a.C., o sea el siglo VI. En Judea tenemos a la llamada "Biblia de los setenta", en el siglo IV a. C. Es una texto traducido al griego por parte de los judíos helenizados, que viven en ciudades donde el griego es el idioma principal. Hay una Biblia anterior, escrita en hebreo, y que se remonta a algunos siglos antes, incluso puede haberse escrito entre el 1657 a.C. y el 1513 a.C la primera parte: la Torá (según fuentes judías), Pero esa es la Biblia hebraica, la biblia de los judíos, en cambio los texto cristianos son mucho más modernos, ya que surgen luego de la muerte de Jesús, aproximadamente en el período que va desde el año 50 hasta el 120 de nuestra era.
Julio Trebollé Barrera, cuenta como los seguidores de Jesús utilizaban hojas sueltas de papiro (Lib 164, 115m) donde incluían "los dichos de Jesús", en esto se diferenciaban de los judíos cuyos textos estaban en rollos en las sinagogas; así pues los cristianos inventaron los panfletos, siglos antes que los revolucionarios socialistas, pero con el mismo propósito propagandístico: que los leyeran a la gente del pueblo en voz alta haciendo posible que al mismo tiempo también fueran conocidos por los analfabetos. Pasados los años estas hojas sueltas se fueron agrupando en códices para ser recitados públicamente, y así surgieron los Evangelios. (Ver el texto 5TBB de las pág. 109 a 118)
Es lógico pensar que el Canon del Nuevo Testamento coincide con la época en que los códices ya contenían un número conveniente de papiros, tal como lo explica Trebollé. Los evangelios escritos en papiro se conservaron mejor en Egipto, dado su clima seco. Y aquí hay una fuente documental extraordinaria de ellos (ver EvPedro.pages)
A partir de estos datos dispersos se puede reconstruir a Jesús, con el mismo procedimiento que los investigadores reconstruyen las eras geológicas; analizando documentos encontrados de toda clase y cruzando la información que pueda obtenerse de estos. De éstos se deduce que Jesús fue un hombre famoso, temporalmente, pero que al morir bruscamente sus seguidores inventaron toda la historia de la resurrección y las sucesivas apariciones para mantener y desarrollar su influencia.
Así, de un núcleo pequeño de seguidores fieles, aunque atemorizados por el ambiente hostil, tanto de las autoridades judías cuanto de los romanos, fueron surgiendo otros núcleos mas lejanos a los hechos originales. Es en ese momento cuando se enfrentan dos corrientes de opinión entre los seguidores del desaparecido: los que piensan que sus ideas y relatos deben quedar únicamente como patrimonio de los judíos y los que, por el contrario, consideran que puede abarcar a otras gentes completamente ajenas a los judíos. Como se demostró posteriormente ganó la segunda tendencia. Pablo de Tarso fue el más conspicuo de sus representantes.
Ya en la misma historia de Jesús hay elementos importantes que justifican ir más allá de los judíos: el enfrentamiento de Jesús con las autoridades del Templo en Jerusalen ¿Por qué esa hostilidad de las autoridades judías?
"El limitado autogobierno que Roma concedía era ejercido por el Sanedrín, o Consejo de ancianos, compuesto por setenta y un miembros bajo la presidencia de un sumo sacerdote y dividido en dos fracciones: la nacionalista y conservadora de los saduceos, que miraban más las cosas de la tierra que las del cielo, y la beata de los fariseos, de los teólogos que se pasaban la vida interpretando los textos sagrados" (0MHR, 315)
Esta autoridad tendía hacia un equilibrio autocomplaciente y muy estable, pero, tenía su talón de aquiles: los profetas. Esta institución, muy reconocida dentro de la iglesia hebrea, podía resulta amenazante sí cualquier líder demagógico se desarrollaba fuera del control del Sanedrín.
Evidentemente la popularidad que no paraba de crecer de Jesús representaba ya un indicio ominoso; su prédica podía llegar a ser muy incisiva y atacar tanto a los fariseos como a los saduceos, los dos grupos de poder en ese momento. Además la llamada a los pobres, a los perseguidos y a los impedidos resultaba inquietante para una religión establecida que ya había encontrado una manera de tratar con esos problemas dentro del orden establecido. Y luego venía la acción directa concretada en forma de ataque a los comerciantes del Templo, a su trabajo, posesiones y herramientas. Jesús volcó y rompió las mesas dónde se vendían animales para los sacrificios rituales además de toda clase de pequeñas cosas rituales necesarias para el culto.
Y para terminar, pero no menos importante, Jesús advierte a quien quiera escucharlo sobre la futura destrucción del propio Templo que será reemplazado por otro más amistoso y espiritual; sin comercio ni necesidad de pagar para rendir culto. Se comprende que el Sanedrín pensase que se estaba gestando un problema en forma de tumultos populares; todos dirigidos por Jesús y sus seguidores que ya abarcaban gran parte de Judea. Jesús ya había enviado a sus creyentes, de dos en dos, para que proclamen su mensaje por todo el país y había tenido gran éxito.
Pero... hasta que punto dar crédito a los relatos de los Evangelistas. He ahí la cuestión. La teóloga alemana Utta Ranke Heinemann (0RNA, 14-15) afirma en su libro que a Jesús "es preciso descubrirlo" ya que se encuentra desaparecido y eclipsado por montañas de libros e interpretaciones. Lo cual resulta inevitable porque la vida de Jesús es lo suficientemente dramática como para generar muchas leyendas y su muerte tan cruel, reservada en el Imperio para sus enemigos políticos, tiene un gran valor simbólico. Un valor tal que con solo adornarlo un poco ya podía llamar la atención de mucha gente que se sentía inquieta y mal atendida.
1.2 Selección de Citas atribuídas a Jesús:
(Mc: Marcos; Mt: Mateo; Lc: Lucas; Jn: Juán)
No pretendo hacer una lista interminable de las citas y parábolas de Jesús, pero hay algunas que me han llamado la atención. Esta selección solo incluye algunas que, creo, merecen un estudio aparte. Estudio que por ahora no estoy en condiciones de hacer:
* “… hay jefes que creen tener el derecho a gobernar con tiranía a sus subditos… “ Mc 10,42
* “¿Qué veníais discutiendo por el camino? …” Mc 9, 33-37 En la que Jesús se entromete en las conversaciones de los apóstoles
* “Mi reino no es de este mundo…” Jn 18,36. (Según 5BJZ, este fragmento no es creíble, porque entra en contradicción con otros. Es una interpolación posterior.)
* “No penséis que he venido a abrogar la lay o los Profetas, no he venido a abrogarla, sino a consumarla… Mt 5, 17-19 donde indica que se siente judío como el que más.
* “Serpientes, generación de víboras, ¿como podréis escapar a la condena del infierno? Mt 23, 33 en la que se muestra poseído por la cólera.
* “… Y les dijo, seguidme y os haré pescadores de hombres.” Mt 4, 18-19 Suena a camelo, pero siendo piadosos quizá solo haya sido un anzuelo.
* “Después de esto, designó Jesús a otros setenta y dos y los envió de dos en dos … “ Lc 10, 1 y 17 lo cual muestra que estaba dispuesto a levantar a toda Judea.
* “Quién es mi madre? y quienes son mis hermanos? Y extendió la mano hacia sus discípulos …” Mt 13,11 en la que niega a su familia biológica.
* “A vosotros os ha sido dado conocer los misterios del reino de los cielos…” Mt 13,11 alagando a sus seguidores.
* “En verdad os digo, cuanto atareis en la tierra será atado en el cielo…” Mt 18,18 ¡más madera! los premios futuros para sus apóstoles.
* “… os sentareis también vosotros sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.” Mt 10,33 igual, más de lo mismo
* “No todo el que dice: ¡Señor! ¡Señor! entrará en el reino de los cielos… “ Mt 7, 21 y 23 señalando que habrá elegidos y réprobos, alejados de la paz y la justicia del Señor.
* “Os envío como ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas. …” Mt 10, 16 y 17 un buen consejo para quién quiere montar una organización clandestina.
* “El hermano entregará al hermano a la muerte, el padre al hijo, y se levantarán los hijos contra los padres y les darán muerte. …” Mt 10, 21 y 22, profecías nada pacíficas.
* “No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, que el alma no pueden matarla; …” Mt 10,28 lo cual demuestra que sus apóstoles no siempre se sentían seguros.
* “No os procuréis oro, ni plata, ni cobre para vuestros cintos ni alforja para el camino, …” Mt 10, 9 y 10. Un llamado a seguirle dejando todo lo que hasta el momento importaba.
* “… algunos de los aquí presentes, no probarán el sabor de la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios …” Mc 10,1 otra profecía apocalíptica; el Reino del Señor no tardará en llegar.
* “Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan …” Mt 5, 11 y 12 otra previsión de que el futuro no será fácil para sus seguidores.
* “Venid a mi todos los que estéis fatigados y cargados …” Mt 11, 28-30. Llamando a reunirse en torno a él a los que sufren.
* “No penséis que he venido a poner paz en la tierra; no vine a poner paz sino espada. …” Mt 10, 34-36 la paz que predica se obtendrá, a veces, de manera violenta.
* “… y a todos los obradores de iniquidad, y los arrojaran en el horno de fuego, donde habrá llanto y crujir de dientes …” Mt 13, 41-43. Más amenazas contra los que persiguen a Jesús.
* “El que no está conmigo está contra mí …” Lc 11, 23, por si quedara alguna duda; no hay neutrales.
* "Jesús ha dicho: Ningún profeta es recibido en su pueblo, ningún médico cura a a aquellos que le conocen." Log. 31. Evangelio según Tomás. supuesta afirmación que tiene mucho sentido.
* "Jesús ha dicho: Sed transeúntes." Log. 42. Ev. según Tomás. Invitación a no arraigarse en ningún lugar.
* "Jesús ha dicho: Quien no odia a su padre y a su madre, no podrá hacerse mi discípulo. Y quien no odia a los hermanos y a sus hermanas y no lleva su cruz, no será digno de mí." Log. 55. Ev. según Tomás. Supuesta afirmación muy violenta.
* “El ama al padre o a la madre más que a mí no es digno de mí …” Mt 10, 37, destacando que su doctrina es más importante que los lazos familiares.
* "Jesús ha dicho: Miserable es el cuerpo que depende de otro cuerpo, y miserable es el alma que depende de estos dos." Log. 87. Ev. según Tomás, estableciendo una radical diferencia entre el cuerpo y el espíritu.
(destacado en negrita por mí) Hay algunas que me gustan, otras que las rechazo frontalmente. En cualquier caso lo que quiero destacar aquí es la personalidad avasallante y contradictoria a la vez de un líder que dejó honda huella en la historia.
Curiosamente en los siglos inmediatos las polémicas y las escisiones no vinieron de estos textos, aunque algunos se prestan a varias interpretaciones, sino que se originaron en cuestiones de naturaleza muy distinta. Las grandes discusiones fueron acerca de la naturaleza divina de Jesús y cual era su relación con su padre, no el putativo (1), sino el divino. Los obispos eran más dados a discusiones filosófico-teológicas; en ellas muchas veces se dirimían cuestiones políticas y de predominio personal, aunque el tema pareciera muy alejado de estas menudencias. Los obispos funcionaron durante siglos como los procuradores romanos en provincias: organizando, dirigiendo y también castigando; aunque esta última función casi siempre fue delegada en el brazo político civil.
- Padre putativo es un término que se refiere a un hombre cuya paternidad respecto de un niño es presunta o considerada socialmente, pero no ha sido determinada con seguridad. Es decir, es aquel que es tenido como padre, aunque en realidad puede que no lo sea de manera biológica. Téngase en cuenta, además, que en su tiempo los enemigos del cristianismo afirmaban que era hijo de un soldado romano (algo que, curiosamente, se refleja en la película satírica "La Vida de Brian", de los Monty Python, que por otro lado está excelentemente documentada sobre la vida en Judea y de la sociedad en que vivió Jesús)
2 Los profetas de la Biblia. Isaías
Volvamos atrás, a la Biblia Hebrea ¿Cuántos profetas aparecen?
El número exacto de profetas varía según la tradición y el criterio de consideración. Tomemos ambas partes, el Viejo y el Nuevo Testamento (en lenguaje cristiano):
• Si se consideran solo los autores de los libros proféticos del Antiguo Testamento, hay 16 profetas principales (profetas mayores y menores).
• Sin embargo, la Biblia menciona muchos más profetas, incluyendo figuras que no escribieron libros propios. En una clasificación más amplia, se identifican alrededor de 88 profetas entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.
• Según la tradición judía recogida en el Talmud, hubo 48 profetas y 7 profetisas cuyas profecías tienen relevancia eterna para Israel, aunque se reconoce que existieron muchos más profetas cuyas palabras no quedaron registradas.
Entre los profetas más conocidos se encuentran Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel, Oseas, Amós, Jonás, Miqueas, y en el Nuevo Testamento, Juan el Bautista y Ana. Por lo tanto los antiguos tenían donde elegir para buscar cuales profecías se ajustaban mejor a los hechos que les interesaban
Pero ¿que hace un profeta?
La función principal de un profeta es servir como intermediario entre Dios y su pueblo, trasmitiendo mensajes divinos de diversas clases, por ejemplo:
• Advertencias y juicios: Los profetas llamaban al arrepentimiento y advertían sobre las consecuencias del pecado y la injusticia. Estas consecuencias siempre eran malas cuando no catastróficas.
• Consuelo y esperanza: En tiempos de crisis, proclamaban la restauración y el consuelo de parte de Dios, anunciando también la llegada del Mesías y la redención futura. Jesús fue el beneficiario de las profecías de Isaías sobre el profeta que él esperaba.
• Guía espiritual y enseñanza: Instruían al pueblo en la verdad de Dios, interpretaban la palabra divina y exhortaban a la obediencia y la justicia. Aquí el profeta se asemeja un poco al legislador que propone una sociedad menos corrupta.
• Denuncia de la injusticia social y religiosa: Los profetas denunciaban la corrupción, la idolatría y la opresión, promoviendo valores éticos y la fidelidad a Dios. De esta forma los profetas atacaban políticamente a aquellos que no se ajustaban a sus creencias.
• Predicción del futuro: En ocasiones, los profetas anunciaban acontecimientos futuros revelados por Dios, tanto para su época como para generaciones posteriores. De esta manera relacionaban hechos presentes o pasados con eventos futuros. Si las profecías eran muchas y variadas se seguro que algunas de ellas sucederían.
• Intercesión: Algunos profetas intercedían ante Dios por el pueblo, pidiendo perdón y misericordia. Una mediación siempre orientada por la ideología del profeta, así como también por los hechos diversos que ocurrían en la sociedad donde éste vivía.
Como puedo apreciarse en la lista anterior en la figura de un "profeta" se reunían funciones y virtudes que normalmente las pensamos por separado. Así se puede decir, resumiendo, que un profeta tiene madera de fundador, aunque pueda hacer también otra clase de cosas importantes. Sin embargo aquí hay que hacer una aclaración. El profeta puede "fundar" en tanto crea un contenido especial, pero casi siempre necesita de un seguidor distinguido que expande el mensaje inicial y lo convierte en un fenómeno de masas. Es, en el caso de Jesús, Pablo de Tarso el que cumple esa función de "seguidor distinguido". Sin Pablo el cristianismo no habría existido ya que él fue el verdadero profeta aunque anónimo, porque ponía a Jesús por delante.
2.1 Temas centrales de la predicación de Isaías
Isaías fue uno de los profetas más influyentes del Antiguo Testamento, predicó un mensaje que combinaba advertencias de juicio con promesas de esperanza y redención. Su ministerio abarcó los reinados de varios reyes de Judá y su mensaje fue dirigido tanto a su propio pueblo como a otras naciones. Isaías era bien conocido en la época de Jesús, por lo tanto hay que suponer que él también estaba empapado de sus profecías. "Ya el profeta Isaías, al que Jesús cita en su respuesta al Bautista, entiende el término anawim (los pobres) en sentido amplio; se designa con él a todos los agobiados, golpeados, desalentados, desesperados, desgraciados." (Hans Küng, 1KCE, 83)
• Llamado al arrepentimiento y denuncia del pecado: Isaías exhortó al pueblo de Judá a abandonar la injusticia, la idolatría y la hipocresía religiosa. Denunció la corrupción social, la opresión de los débiles y la falta de devoción sincera a Dios. Instó a buscar la justicia, ayudar al huérfano y defender a la viuda, subrayando que la verdadera religión se manifiesta en la justicia social y la misericordia.
• Juicio divino y consecuencias del pecado: Isaías advirtió que la desobediencia y el alejamiento de Dios traerían consecuencias graves, incluyendo la destrucción de Jerusalén y la deportación a Babilonia. Vio las invasiones extranjeras como instrumentos del juicio divino por los pecados del pueblo.
• Esperanza y restauración futura: A pesar de los anuncios de juicio, Isaías proclamó que Dios no abandonaría a su pueblo. Predijo el regreso de los exiliados, la restauración de Jerusalén y la gloria futura de Israel. Su mensaje incluía la promesa de que un remanente fiel sobreviviría y sería la base de un nuevo comienzo.
• Profecías mesiánicas: Isaías es célebre por sus profecías sobre la venida de un Mesías, el “siervo sufriente” que traería redención, justicia y paz. Así estas profecías, especialmente en los capítulos 7, 9, 11 y 53, son interpretadas por el cristianismo como anuncios de Jesucristo. Presentó al Mesías como descendiente de David, portador de justicia y paz universal, y como aquel que sufriría por los pecados del pueblo para traer salvación.
“Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos… Si quisieres y oyereis, comeréis el bien de la tierra; si no quisieres y fuerais rebeldes, seréis consumidos a espada” (Isaías 1:18-20).
• Santidad y soberanía de Dios: Isaías enfatizó la santidad absoluta de Dios y su dominio sobre todas las naciones. Recalcó que solo Dios puede salvar y que las alianzas políticas no sustituyen la confianza en Él.
• Visión de un reino de paz universal: Isaías anunció un futuro en el que el “monte del Señor” sería exaltado, las naciones buscarían la enseñanza divina y habría paz duradera, simbolizada por la transformación de armas en instrumentos de labranza. Ese reino del Señor era la esperanza inminente de los apóstoles y Jesús también apoyo su inminente llegada.
"El horizonte espiritual, el "clima" espiritual de la primera comunidad de habla aramea, en Jerusalén (y tal vez también en otros lugares de Palestina) puede caracterizarse con un adjetivo: era apocalíptico. Y esto significa en concreto que los primeros cristianos contaban con el pronto final del mundo." ( Hans Küng, 1KCE, 84)
3 Sobre los Judíos
Jesús no era cristiano sino judío. Nació como judío y su prédica era reconocida como judía. Con Pablo de Tarso aparece la primera grieta y los apóstoles agrupados en la comunidad de Jerusalén no vieron con buenos ojos que éste no obligara a los nuevos creyentes a circuncidarse. Aquí se planteó una primera cuestión espinosa ¿era necesario hacerlo para poder seguir a Jesús?
Obviamente se impuso el criterio de Pablo, pero antes de seguir ¿en que consiste, consistía, la religión judía?
Características del judaísmo:
• Monoteísmo: El judaísmo se basa en la creencia en un único Dios, creador y supervisor del universo, y en la elección del pueblo judío como su pueblo elegido, con quien hizo un pacto.
• Pueblo y cultura: No es solo una religión, sino también una identidad cultural y, en cierto sentido, étnica. Ser judío puede implicar tanto la pertenencia religiosa como la identificación cultural o histórica con el pueblo judío. Aunque se aceptan conversos y por lo tanto tal identificación puede ser, más que nada, psicológica.
• Textos sagrados: El texto central es la Torá (Pentateuco), que forma parte del Tanaj (Biblia hebrea). Además, la tradición oral, recogida en la Mishná y el Talmud, es fundamental para la interpretación y práctica religiosa.
La Mishná es casi en su totalidad una obra de contenido legal. Acabada hacia el año 200 de nuestra era contiene 63 tratados agrupados en 6 secciones (0EDR, 213)
• Ley y ética: El judaísmo está regido por la Halajá, un conjunto de leyes y normas extraídas de la Torá y desarrolladas a través de los siglos en la literatura rabínica, y que los judías deben practicar en su vida cotidiana.
• Identidad: Según la ley judía (Halajá), es judío quien nace de madre judía o quien se convierte formalmente al judaísmo.
• Práctica y búsqueda personal: El judaísmo fomenta una relación personal y continua con Dios, que se expresa en la oración, el estudio, la observancia de los preceptos (mitzvot) y la reflexión ética y moral.
• No imposición: A diferencia de otras religiones, el judaísmo no busca imponer una visión única de Dios, sino que promueve la exploración y la búsqueda individual de lo divino. En tal búsqueda se privilegian, por sobre todo, a los documentos escritos.
El judaísmo se entiende también como la pertenencia a un pueblo o nación, con raíces históricas en el antiguo Israel y una conciencia colectiva que se ha mantenido viva incluso durante siglos de diáspora. La idea de “pueblo elegido” y la Alianza con Dios en el Monte Sinaí refuerzan la noción de que la identidad judía implica una dimensión nacional única, distinta de la mera pertenencia religiosa.
Es importante destacar que el judaísmo es una tradición diversa, y existen diferentes interpretaciones y prácticas entre las diferentes ramas judías (ortodoxa, conservadora, reformista, etc.). En la actualidad, la identidad judía puede manifestarse de manera religiosa, cultural, étnica o nacional, y cada individuo puede elegir cómo vivir su pertenencia. Esta flexibilidad ha permitido que el judaísmo sobreviva y se adapte a los cambios históricos, manteniendo la cohesión del pueblo judío a pesar de la diversidad interna.
He conocido a judíos que se consideran ateos y a la vez judíos, lo cual es una contradicción; pero puede ser comprensible si la persona se reconoce con unas costumbres, festividades y tradiciones, que son características del pueblo judío aunque la persona ya no participe del núcleo esencial que lo convierte en judío, que es su religión. "Incluso dentro de comunidades ortodoxas, una persona nacida de madre judía es reconocida como judía, independientemente de sus creencias personales" (5IAP)
3.1 Variedades de Judaísmo
Judaísmo ortodoxo. De rigurosa adhesión a la ley judía o halajá, es una de las corrientes mayoritarias del judaísmo. En ella se pueden clasificar distintas tendencias. La más extrema es el judaísmo ultraortodoxo, también llamado jaredí o haredí (en hebreo: “los que tiemblan” ante Dios), que practica un judaísmo particularmente devoto y tradicionalista, mantiene cierta distancia con la sociedad moderna y tiene estrictas reglas de vestimenta que incluyen el uso de ropas de color negro. Dentro de la tendencia ultraortodoxa se incluyen los jasidíes y los misnagdíes. En el otro extremo se ubica el judaísmo ortodoxo moderno, más conectado con la sociedad laica y dispuesto a adaptar sus creencias al mundo contemporáneo.
Judaísmo reformista. También llamado judaísmo progresista o liberal, surgió en Alemania en el siglo XIX con la intención de reconciliar los valores del liberalismo y la vida moderna con la religión judía. Promovió una perspectiva renovada de la religión basada en la libertad del individuo para interpretar las normas religiosas. Se hizo especialmente fuerte en Estados Unidos.
Judaísmo conservador. También llamado masortí, surgió en Alemania y Estados Unidos en el siglo XIX como una reacción contra el judaísmo reformista, por lo que propone el retorno a la ley judía (halajá) y a la tradición (masoret) pero sin dar la espalda al contexto del mundo moderno y la democracia. Suele ser considerado una postura intermedia entre el judaísmo ortodoxo y el judaísmo reformista.
Judaísmo reconstruccionista. Surgió en el siglo XX en Estados Unidos. Defiende la importancia de la ley y las prácticas judías tradicionales, pero no las considera mandamientos de cumplimiento obligatorio, pues les niega el carácter de revelaciones divinas. Su concepción del judaísmo es el de una religión y una cultura que evolucionan progresivamente y cuyos cambios hay que acompañar con una adaptación a las necesidades y los valores del mundo contemporáneo.
Judaísmo secular. Está formado por todos aquellos que pertenecen por razones familiares o culturales a la tradición judía, pero que casi no practican los ritos religiosos y no se rigen por las leyes judías. (https://concepto.de/judaismo/ )
4 Conclusión
Si se quiere conocer a Jesús hay que primero (y después) fijarse atentamente en que eran los judíos, en su religión, en sus esperanzas (en el siglo I) y en su suerte dentro del Imperio Romano. El judaísmo es el marco mental e ideológico dónde se desarrolla el cristianismo, aunque luego, ya dominante, se hayan olvidado (o relegado solo a los estudiosos) sus orígenes e ideas fundamentales. Si se quisiera hablar con precisión debería hablarse no de cristianismo sino de judeocristianismo, para no olvidar de dónde se ha salido.
Fin de la 2ª parte
5 BIBLIOGRAFÍA
0OBH Gregorio del Olmo Lete Lectura Intertextual de la Biblia Hebrea Ed. Trotta
1PJA José Antonio Pagola Jesús. Aproximación histórica Ed. PPC Madrid 2007
Nota aclaratoria: Este libro fue objeto de una nota doctrinal crítica emitida por la Comisión para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española. En esta nota se señalaron varias deficiencias doctrinales consideradas graves, entre ellas:
• Presentación reduccionista de Jesús como mero profeta, negando su conciencia filial divina.
• Negación del sentido redentor de la muerte de Jesús y oscurecimiento del pecado y el perdón.
• Negación de la intención de Jesús de fundar la Iglesia como comunidad jerárquica.
• Confusión sobre la resurrección de Jesús y la historicidad de los evangelios.
La Comisión advirtió que el libro podía generar confusión entre los creyentes por presentar una imagen de Jesús distinta a la tradicionalmente custodiada por la Iglesia.
En cambio para mí es una excelente biografía, dentro de las limitaciones que pueden preverse en el caso de un personaje tan antiguo y con pocas referencias de autores no creyentes.
1KCE Hans Küng El Cristianismo. Esencia e historia Ed. Trotta 5ªed. 2007 (Das Christentum. Wesen und Geschichte, 1994)
056BJN Fernando Bermejo Rubio La Invención de Jesús de Nazaret
1SMA-EP Juan Antonio Estrada Las primeras comunidades cristianas en "Historia del Cristianismo I, de Manuel Sotomayor y José Fernández Ubiña"
5TBB Julio Trebollé Barrera La Biblia Judía y la Biblia Cristiana
0MHR Indro Montanelli Historia de Roma
0RNA Uta Ranke Heinemann No y Amén. Invitación a la duda Ed. Siglo XXI
0EDR Mircea Eliade y Joan P. Couliano Diccionario de las Religiones Ed. Paidós
Vamos al Capítulo 3:https://brigantinus.blogspot.com/2025/08/cap-3-una-historia-natural-de-algunos.html
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