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12 ene 2025

Camino de supervivencia

 Un escritor importante, ahora no recuerdo su nombre, dijo que la Filosofía, como disciplina intelectual, nunca resolvió los problemas que se planteó; pero ello no quita su importancia ya que si bien no se obtuvieron respuestas concluyentes sí se replantearon tales problemas en diferentes épocas de la Historia.

O con palabras más sencillas, y también ligeramente más escépticas: la Filosofía va renovando el estudio de una colección finita de cuestiones sin resolver ninguna. ¿Y cómo se produce tal renovación? podría preguntar un ingenuo estudiante. Sencillamente es que la gente se cansa de un problema y pasa al siguiente, o a otro ya olvidado. El proceso se puede parecer a la moda y como varían las vestimentas de las personas a través de los siglos: siempre cubriendo, y descubriendo, las mismas partes del cuerpo, pero cada época deja su impronta de tal forma que viendo la ropa uno puede deducir, con bastante precisión, el siglo en que estuvo de moda. 

Lo mismo podría decirse de la política y las reivindicaciones que la humanidad ha ido levantando y sustituyendo a través de los siglos: la aparición de un Salvador o Mesías, el mantenimiento del Imperio frente a las oleadas sucesivas de bárbaros que tratan de instalarse en su interior, la rivalidad entre los reyes y los sacerdotes, la preeminencia del Rey como única autoridad legítima, la formación de las Naciones, los nuevos Estados, los cambios sociales y el advenimiento de nuevas clases y así de seguido hasta las reivindicaciones más actuales que pareciera se centran, por lo menos en Occidente, en la nueva libertad sexual y el igualitarismo entre los sexos, o de "género" (lenguaje que imponen con cierta prepotencia los anglosajones).

La rueda continua, igual que la moda de la ropa, nuevas palabras para encubrir o para descubrir lo de siempre: las relaciones de poder entre los hombres (incluyendo a las mujeres, por supuesto). También la política nunca resuelve los problemas sino que les da vueltas y vueltas hasta que la gente se aburre y pasa al siguiente; siempre que la situación sea favorable al cambio. 

Podría criticarse este punto de vista, considerándolo "conservador" o incluso "reaccionario", ya que excluye la linea recta que avanza desde la antigüedad hasta el presente trayendo nuevos beneficios y asegurando una marcha ascendente en la historia de la humanidad. Pero calificar una perspectiva no la hace ni más cierta ni más falsa, solamente impulsa un nuevo cambio que no deja de ser otro paso en la misma rueda que gira. 

Propongo, por lo tanto, una visión circular de la historia, sin negar su desarrollo, aunque éste no sea ni tan completo ni tan benéfico como lo imaginamos. Cada etapa (de algún modo hay que llamar al continuo histórico) trae sus problemas y sus beneficios y, por supuesto, nuevas maldades y perjuicios. Pero profundizando en estas novedades... no se percibe nada nuevo, sino otra vuelta de tuerca en el siempre laborioso camino de supervivencia. 

13 dic 2021

La cuestión nacional (I)

La situación española es tan complicada que requiere un análisis cuidadoso para poder establecer una política coherente en un terreno lleno de trampas y peligros ciertos de romper el Estado que nos aglutina desde hace siglos. Es un principio por todos aceptado que, desde los tiempos más remotos en la península ibérica han convivido diversos pueblos con sus más y sus menos: guerras, alianzas, invasiones, destrucciones y uniones. Todo lo posible, políticamente hablando, se ha dado en nuestra península, pero no se trata de hacer historia, sino de reconocer nuestro pasado en sus características principales, para poder entender así nuestro presente y los problemas que enfrentamos. 

Tomemos el caso de Cataluña y el desafío independentista lanzado al Estado desde hace una década, aunque se ha venido preparando pausadamente desde la caída de la dictadura, hace ya casi medio siglo. "Independencia" que es una manera más, por lo falsa, de denominar a una simple separación del Estado que los españoles nos hemos dado hace ya varios siglos. La "independencia" es propia de las colonias, y así se juega con las palabras para desde una perspectiva victimista lograr la complacencia y como tal la aquiesencia del mundo europeo en particular y del internacional en general. 

El separatismo ibérico, no es cosa nueva, y ni siquiera es propio de Cataluña ya que de una u otra forma no hay parte de la península dónde no hayan anidado y eventualmente triunfado tales fuerzas separatistas. Así que no hay sorpresa en tal fenómeno, ya debatido durante el siglo XX y que tuvo su momento cumbre cuando, en plena guerra civil, un grupo de catalanes decide crear un Estado propio; propósito que duró muy poco pero no por ello menos significativo. Manuel Azaña, el presidente de la Segunda República escribió palabras muy amargas sobre la falta de colaboración de la Generalitat Catalana en la empresa común para derrotar al golpe de estado franquista. 

 Lo que caracteriza al separatismo catalán contemporáneo es su falta de escrupulos que los lleva a aprovechar cualquier coyuntura jurídica de un Estado cada vez más débil para beneficiar sus propósitos, a la vez que utilizan ese mismo aparato, en las instancias en las que han logrado penetrar, vaciándolas completamente de contenido y orientándolas hacia el propósito no explicitado de la separación del Estado que las contiene. Se trata de utilizar al Estado contra el mismo Estado del que forma parte. Una artera política ya ensayada con éxito en Europa, en los años veinte en Italia y en los 30 en Alemania. 

Cómo se ha progresado en esta política consciente de sustitución de fines en las instituciones autonómicas es lo se hace imprescindible conocer para evitar las mismas trampas que con eficacia los separatistas han logrado, hasta ahora, parte de sus siniestros fines. 

Una aclaración al título de estas reflexiones. "La cuestión nacional" tiene resonancias marxistas porque Stalin escribió, antes de la Revolución bolchevique un libro desarrollando las ideas que debían sostener los comunistas frente al problema, muy presente en Rusia, entre los diversos pueblos que componen el Estado y la soberanía que debe otorgarse a éstos. 

En este análisis no se lo toma como modelo, por supuesto; lejos de cualquier tendencia marxista la "cuestión nacional" es un problema real en Europa. Problema que cada país ha sabido ocultar, negociar o reprimir según su tradición política y circunstancias locales. Por lo tanto no es solo un problema "de España", sino también de los países circundantes, aunque en nuestro país tal problema ha tomado unas características propias debido a la tradicional falta de fortaleza de nuestro Estado central. Debilidad que ni siquiera una dictadura de casi medio siglo supo encontrar remedio e incluso acentuó aún mas, si cabe, la posibilidad real de una fractura entre los pueblos que dan vida a nuestra España, aplicando una política toscamente represiva y ensalzando las virtudes de un imperio fantasma siglos ha desaparecido. 

12 sept 2011

Bilingüismo en Cataluña, o en cualquier otra parte.

Mi experiencia me indica que donde hay bilingüismo la gente está más abierta al aprendizaje de idiomas.No tengo ideología nacionalista... de ninguna clase. Más aún, pienso que el recurso al nacionalismo es más peligroso que beneficioso para el estado del mundo de hoy. Pero el bilingüismo si bien puede ser patrocinado por algunos nacionalismos no quita que sea positivo en sí, de la misma forma que Hitler apoyo la cultura física en las escuelas y eso no desmerece la importancia de ésta.
A veces las buenas ideas se "queman" porque en algún momento ha sido patrocinada por los enemigos de la libertad, y hay que andar con cuidado, para no tirar al bebé junto con el agua sucia.
Por lo tanto sugiero que los niños deberían aprender como mínimo otro idioma, aparte del que conocen por su familia o entorno, y que tal cosa genera una sociedad más tolerante y abierta... independientemente de los intereses que promuevan esta política.

12 jun 2010

Saber "Historia"

El cultivo de La Historia (así, con mayúsculas) es cuestión peligrosa, tanto para el que se mete en ella como para sus vecinos y sociedad circundante.
Nuestro mundo es una curiosa combinación de datos reales, provenientes directamente del exterior, y de creencias, mitos y sugestiones. Es previsible que lo que creemos que "ha pasado" influya en nuestro presente, de la misma forma que lo hace la previsión del futuro (y si no, que lo digan ahora los que consideran que la gran crisis económica que padecemos es básicamente una "crisis de confianza" de los mercados).
Se ha acusado, y con razón, a los historiadores y periodistas como los atizadores de los odios y antipatías que desmembraron de manera cruenta a Yugoslavia a principios de los 90. El "recuerdo" de viejas matanzas... inspiró la mano de los asesinos dispuestos a vengarlas.
Sin embargo no siempre debería ser así, y quizá tendríamos que luchar un poco más para desasirnos del peso del pasado, sin ignorarlo ni negarlo. Como escribía Acton y menciona en su pequeño e interesante libro "Qué es historia", Edward Hallet Carr:

 "La historia debe ser quien nos libre, no sólo de la indebida influencia de otros tiempos, sino de la indebida influencia del nuestro, de la tiranía del mundo que nos rodea y de la presión del aire que respiramos" (pág. 58 de la edición española).

5 feb 2009

Nacionalismo

Luego del derrumbe del comunismo, una ola de nacionalismo conmueve al mundo. Dónde se hablaba de "clase" social, ahora se habla de "nación", y las palabras emborrachan. ¿No sería un buen antídoto acordarse de esta reflexión de Jorge Luis Borges? ... que parece bastante sensata:

"... En fin, cada uno nace donde puede."
J.L.Borges (en "Historia de Rosendo Juárez")


HISTORIA NATURALDE LA DIVERSIDAD CRISTIANA. TERCERA PARTE. CAPÍTULO 13. Ninguna permanencia es permanente

En el capítulo anterior hemos intentado comprender cómo una Iglesia consigue algo que, contemplado a escala histórica, resulta extraordinari...