Camino de supervivencia
Un escritor importante, ahora no recuerdo su nombre, dijo que la Filosofía, como disciplina intelectual, nunca resolvió los problemas que se planteó; pero ello no quita su importancia ya que si bien no se obtuvieron respuestas concluyentes sí se replantearon tales problemas en diferentes épocas de la Historia.
O con palabras más sencillas, y también ligeramente más escépticas: la Filosofía va renovando el estudio de una colección finita de cuestiones sin resolver ninguna. ¿Y cómo se produce tal renovación? podría preguntar un ingenuo estudiante. Sencillamente es que la gente se cansa de un problema y pasa al siguiente, o a otro ya olvidado. El proceso se puede parecer a la moda y como varían las vestimentas de las personas a través de los siglos: siempre cubriendo, y descubriendo, las mismas partes del cuerpo, pero cada época deja su impronta de tal forma que viendo la ropa uno puede deducir, con bastante precisión, el siglo en que estuvo de moda.
Lo mismo podría decirse de la política y las reivindicaciones que la humanidad ha ido levantando y sustituyendo a través de los siglos: la aparición de un Salvador o Mesías, el mantenimiento del Imperio frente a las oleadas sucesivas de bárbaros que tratan de instalarse en su interior, la rivalidad entre los reyes y los sacerdotes, la preeminencia del Rey como única autoridad legítima, la formación de las Naciones, los nuevos Estados, los cambios sociales y el advenimiento de nuevas clases y así de seguido hasta las reivindicaciones más actuales que pareciera se centran, por lo menos en Occidente, en la nueva libertad sexual y el igualitarismo entre los sexos, o de "género" (lenguaje que imponen con cierta prepotencia los anglosajones).
La rueda continua, igual que la moda de la ropa, nuevas palabras para encubrir o para descubrir lo de siempre: las relaciones de poder entre los hombres (incluyendo a las mujeres, por supuesto). También la política nunca resuelve los problemas sino que les da vueltas y vueltas hasta que la gente se aburre y pasa al siguiente; siempre que la situación sea favorable al cambio.
Podría criticarse este punto de vista, considerándolo "conservador" o incluso "reaccionario", ya que excluye la linea recta que avanza desde la antigüedad hasta el presente trayendo nuevos beneficios y asegurando una marcha ascendente en la historia de la humanidad. Pero calificar una perspectiva no la hace ni más cierta ni más falsa, solamente impulsa un nuevo cambio que no deja de ser otro paso en la misma rueda que gira.
Propongo, por lo tanto, una visión circular de la historia, sin negar su desarrollo, aunque éste no sea ni tan completo ni tan benéfico como lo imaginamos. Cada etapa (de algún modo hay que llamar al continuo histórico) trae sus problemas y sus beneficios y, por supuesto, nuevas maldades y perjuicios. Pero profundizando en estas novedades... no se percibe nada nuevo, sino otra vuelta de tuerca en el siempre laborioso camino de supervivencia.
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