Las buenas intenciones
Asistimos a una creciente marea de prohibiciones que intentan frenar toda actitud e ideas que vayan en contra con los valores ahora predominantes en nuestra sociedad, o por lo menos, dominantes en esta parte del mundo que denominamos, con cierto imperialismo lingüístico "occidental". No solo se pide prohibir con duras penas las ideas fascistas o nazis sino también aquellas que niegan la igualdad de sexos o incluso ponen en duda la absoluta igualdad de sexos que debería haber en todo los órganos de gobierno, no importa la cualidad ni la naturaleza de la organización implicada. Yo comparto la mayoría de las aversiones que conviven en nuestra sociedad, pero me inquieta que tal afán buenista se exagere, paulatinamente, hasta abarcar muchos aspectos que por ahora son de libre expresión. Recuerdo lo que escribía Milton Friedman, en su libro "Capitalismo y libertad" porque con agudas palabras indicaba la diferencia que puede haber entre una prohibición concreta y una sum...