Sobre la Industria Política. I.
Entiendo por Industria Política aquella actividad que se identifica por ocupar los puestos de dirección de un Estado, en cualquiera de sus niveles; desde los Ayuntamientos municipales hasta los Ministerios del país en cuestión.
El Estado contemporáneo, tiene una organización burocrática. Es el gobiernos de los "buró", de las "oficinas" que gestionan todos los asuntos que el Estado, en un acto de fuerza bruta inicial, decidió que eran cosa suya.
Nadie está en condiciones de discutir lo que el Estado está considerando como "cosa propia", por ejemplo, el monopolio de la fuerza armada, o el correo o la educación o la gestión de impuestos. El Estado puede, si quiere, graciosamente, compartir algunas de estas actividades con los civiles, con los habitantes del lugar dónde domina; pero es una gracia que cambia con los tiempos y que puede retirarse si el Estado cambia su opinión.
El Estado, para mantener en pie todas esas actividades propias, crea un amplio tramado de oficinas, y al frente de ellas coloca una clase particular de funcionarios: los políticos. Éstos son una 'clase particular' porque no pertenecen al cuadro de funcionarios estables y suelen durar en sus puestos lo que el gobierno de turno permita o pueda. Cuándo tales 'funcionarios' no participan del gobierno se ganan la vida dependiendo de los partidos a que pertenecen. Son como sacerdotes sin parroquia asignada. Están en receso y son financiados por su partido o incluso pueden volver a la actividad privada, fuera de los puestos del Estado; pero esa labor es solo temporal, hasta que el partido logra ganar las nuevas elecciones y recupera el poder o parte de éste.
Se crea así un cuerpo especial de funcionarios transitorios, o semifuncionarios, como quiera llamárselos. Son, en realidad, profesionales de la política y sus actividades conforman lo que podría llamarse la Industria Política en tanto viven de ella la mayor parte de su tiempo vital. Profesión que les permite crear una familia, mantenerla y adquirir las posesiones que sus salarios les permitan. Esta Industria es tal porque produce un bien invisible pero esencial: aportar las personas que están encargadas de dirigir todos los órganos del Estado. Si no existiera tal Estado no existirian esta clase de actividades ni sería posible contar con ellas para convertirse en un profesional, similar a cualquier otro que trabaje en el sector privado.
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