Sobre la Industria Política. III.
¿Cómo ha aparecido el político profesional en la historia?
Siempre los ha habido, desde que se tenga noticias, pero éstos o eran caudillos militares o reyes, o ambas cosas. También podrían haber provenido del campo de la religión, aunque son muchos menos, en la historia. En la Edad Contemporánea el politico profesional surge de las necesidades de un sistema "democrático", con elecciones periódicas, y de la simultánea necesidad de que existan personas disponibles y una mayoría de personas que no se interesen por intervenir directamente en las cuestiones de gobierno. O con otras palabras, tiene que haber una minoría de personas dispuestas a gobernar y que se presenten regularmente a las elecciones para poder disponer así de los puestos que desean.
En este proceso el político democrático surge primero y posteriormente se desarrollan los partidos. Hay grandes diferencias entre los países. En algunos, como en EEUU o G.B. loa partidos son solo la estructura que necesitan los candidatos para poder participar en las elecciones; en otros, como en Europa continental, los partidos forman verdaderas estructuras de poder siendo los políticos dependientes de éstas. Hay casos intermedios dónde el poder personal y el poder del partido político correspondiente se apoyan mutuamente, y no está muy claro quién es el que posee el poder de la última decisión.
En el caso español la parte dominante es el Partido político, y las personas adquieren el poder máximo en tanto son capaces de controlar el aparato del Partido; por lo tanto, la Industria Política está íntimamente ligada a la existencia de Partidos consolidados, con capacidad para subsistir en los períodos en que carecen del poder político que surge de la victoria en las elecciones.
Hay que hacer notar un hecho que puede pasar desapercibido: la Industria Política no se reconoce como tal. Siendo una actividad que está ligada a la discusión de ideas sobre lo que debe hacer el Estado, y a la representatividad que se supone tienen los políticos por el hecho mágico de haber ganado como candidatos de un partido político, aceptar que existe tal "industria" sería negar el mito romántico del político que se encumbra solo, por sus méritos personales y que ocupa el poder gracias a su personalidad empática con los problemas de sus conciudadanos. Por lo tanto el verdadero carácter de la Industria Política permanece en la sombra y no es objeto de análisis; y si lo fuera, sería considerado discutible por su misma existencia. Sucede igual con la Industria Religiosa que está sujeta mitos y también un análisis similar sería condenado como improcedente, sesgado y sobre todo anti religioso.
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