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El poder de los grandes consorcios internacionales

Tengo la costumbre de revisar viejas revistas porque siempre encuentro algo de interés completamente olvidado, y es así que hace unos días hojeaba "Investigación y Ciencia", que es la edición española de Scientific American, de mayo del 2012.  De pronto me encontré con un pequeño artículo que solo ocupaba una carilla de la citada publicación, perdido entre otros de neurociencia, física o astronomía.  El artículo en cuestión tiene el siguiente título: "Una epidemia de falsos positivos", y como subtítulo: "La competencia los conflictos de intereses distorsionan demasiado hallazgos médicos". Lo escribe un tal John P. A: Ioannidis, que, leo, "ocupa la cátedra C. F. Rehnborg de prevención de enfermedades en la facultad de medicina de la Universidad Stanford. También allí dirige el Centro de Investigación para la Prevención, e imparte clases de medicina y de investigación y política sanitaria". Coloco todos estos datos para que se pueda evaluar la fuen...

La cuestión nacional (I)

La situación española es tan complicada que requiere un análisis cuidadoso para poder establecer una política coherente en un terreno lleno de trampas y peligros ciertos de romper el Estado que nos aglutina desde hace siglos. Es un principio por todos aceptado que, desde los tiempos más remotos en la península ibérica han convivido diversos pueblos con sus más y sus menos: guerras, alianzas, invasiones, destrucciones y uniones. Todo lo posible, políticamente hablando, se ha dado en nuestra península, pero no se trata de hacer historia, sino de reconocer nuestro pasado en sus características principales, para poder entender así nuestro presente y los problemas que enfrentamos.  Tomemos el caso de Cataluña y el desafío independentista lanzado al Estado desde hace una década, aunque se ha venido preparando pausadamente desde la caída de la dictadura, hace ya casi medio siglo. "Independencia" que es una manera más, por lo falsa, de denominar a una simple separación del Estado que...

Importancia del "sistema de votación"

Hace tiempo que pienso que parte de nuestros problemas políticos surgen de un sistema de representación que privilegia los partidos pequeños en España pero grandes en su comunidad regional. Leyendo hoy La Vanguardia, en un artículo sobre los partidos de la "España vaciada", encuentro una confirmación a mis dudas:   "...La España vaciada puede sentirse mal representada, pero no infrarrepresentada. Teruel elige un diputado por cada 34.000 electores, y Soria uno por cada 35.000. En cambio, Barcelona necesita más de 125.000 electores para sumar un escaño; Valencia, más de 127.000, y Madrid, 129.000. Y si estas provincias de gran tamaño demográfico aplicasen el mismo prorrateo que Teruel en la adjudicación del número de escaños, su representación crecería espectacularmente: en torno a 140 escaños para Madrid (frente a los 37 actuales); algo más de 120 para Barcelona (32 en la actualidad), y más de 50 para Valencia (que ahora elige 15). Así pues, existe una España vacía y vaci...

Partido y Facción

 "Claro que los miembros delos partidos no son altruístas y la existencia de los partidos no elimina en absoluto las motivaciones egoístas y sin escrúpulos. Los impulsos de búsqueda del poder por parte de los políticos son constantes. Aunque el político de partido esté motivado por el egoísmo más primario, su comportamiento debe - si las presiones del sistema son operacionale s- ser diferentes de la motivación. La diferencia, pues, es que los partidos SON INSTRUMENTOS PARA LOGRAR BENEFICIOS COLECTIVOS, para lograr un fin que no es meramente el beneficio privado de los combatientes. Los partidos vinculan al pueblo a un gobierno, cosa que no hacen las facciones. Los partidos realzan una serie de capacidades del sistema, cosa que no hacen las facciones. En resumen, los partidos son órganos funcionales -sirven para unos fines y desempeñan unas funciones-, cosas que no son las facciones. A fin de cuentas ello ocurre porque un partido es una parte de un todo que trata de servir a los fi...

Sobre la Industria Política. III.

¿Cómo ha aparecido el político profesional en la historia? Siempre los ha habido, desde que se tenga noticias, pero éstos o eran caudillos militares o reyes, o ambas cosas. También podrían haber provenido del campo de la religión, aunque son muchos menos, en la historia. En la Edad Contemporánea el politico profesional surge de las necesidades de un sistema "democrático", con elecciones periódicas, y de la simultánea necesidad de que existan personas disponibles y una mayoría de personas que no se interesen por intervenir directamente en las cuestiones de gobierno. O con otras palabras, tiene que haber una minoría de personas dispuestas a gobernar y que se presenten regularmente a las elecciones para poder disponer así de los puestos que desean.  En este proceso el político democrático surge primero y posteriormente se desarrollan los partidos. Hay grandes diferencias entre los países. En algunos, como en EEUU o G.B. loa partidos son solo la estructura que necesitan los candi...

Sobre la Industria Política II

 El Estado contemporáneo, heredero de las monarquías de los siglos dela Edad Moderna, perfecciona la cuestión clave de quién ejerce EL PODER en una sociedad estable, proporcionando la estabilidad y la legitimidad que se requieren en una sociedad actual. El Estado contemporáneo también se basa en la fuerza, fundamentalmente militar, ejerciendo una hegemonía ampliamente aceptada por todos los habitantes de su territorio. El Estado establece un sistema de lealtades, complicidades y compromisos que resulta, como un todo, menos personal que el de las épocas monárquicas y siendo también más invisible no por ello renuncia a rituales ceremoniales que le dan una consistencia más real, a los ojos de sus ciudadanos.  El nuevo Estado, ha necesitado de la creación de un funcionariado preparado y estable para manejar la infinidad de 'oficinas' que ha creado. Estos funcionarios son empleados del Estado y ocupan todos los puestos de nivel secundario que la organización necesita; los más impor...

Sobre la Industria Política. I.

 Entiendo por Industria Política aquella actividad que se identifica por ocupar los puestos de dirección de un Estado, en cualquiera de sus niveles; desde los Ayuntamientos municipales hasta los Ministerios del país en cuestión. El Estado contemporáneo, tiene una organización burocrática. Es el gobiernos de los "buró", de las "oficinas" que gestionan todos los asuntos que el Estado, en un acto de fuerza bruta inicial, decidió que eran cosa suya. Nadie está en condiciones de discutir lo que el Estado está considerando como "cosa propia", por ejemplo, el monopolio de la fuerza armada, o el correo o la educación o la gestión de impuestos. El Estado puede, si quiere, graciosamente, compartir algunas de estas actividades con los civiles, con los habitantes del lugar dónde domina; pero es una gracia que cambia con los tiempos y que puede retirarse si el Estado cambia su opinión.  El Estado, para mantener en pie todas esas actividades propias, crea un amplio tram...