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Partido y Facción

 "Claro que los miembros delos partidos no son altruístas y la existencia de los partidos no elimina en absoluto las motivaciones egoístas y sin escrúpulos. Los impulsos de búsqueda del poder por parte de los políticos son constantes. Aunque el político de partido esté motivado por el egoísmo más primario, su comportamiento debe - si las presiones del sistema son operacionale s- ser diferentes de la motivación. La diferencia, pues, es que los partidos SON INSTRUMENTOS PARA LOGRAR BENEFICIOS COLECTIVOS, para lograr un fin que no es meramente el beneficio privado de los combatientes. Los partidos vinculan al pueblo a un gobierno, cosa que no hacen las facciones. Los partidos realzan una serie de capacidades del sistema, cosa que no hacen las facciones. En resumen, los partidos son órganos funcionales -sirven para unos fines y desempeñan unas funciones-, cosas que no son las facciones. A fin de cuentas ello ocurre porque un partido es una parte de un todo que trata de servir a los fi...

Sobre la Industria Política. III.

¿Cómo ha aparecido el político profesional en la historia? Siempre los ha habido, desde que se tenga noticias, pero éstos o eran caudillos militares o reyes, o ambas cosas. También podrían haber provenido del campo de la religión, aunque son muchos menos, en la historia. En la Edad Contemporánea el politico profesional surge de las necesidades de un sistema "democrático", con elecciones periódicas, y de la simultánea necesidad de que existan personas disponibles y una mayoría de personas que no se interesen por intervenir directamente en las cuestiones de gobierno. O con otras palabras, tiene que haber una minoría de personas dispuestas a gobernar y que se presenten regularmente a las elecciones para poder disponer así de los puestos que desean.  En este proceso el político democrático surge primero y posteriormente se desarrollan los partidos. Hay grandes diferencias entre los países. En algunos, como en EEUU o G.B. loa partidos son solo la estructura que necesitan los candi...

Sobre la Industria Política II

 El Estado contemporáneo, heredero de las monarquías de los siglos dela Edad Moderna, perfecciona la cuestión clave de quién ejerce EL PODER en una sociedad estable, proporcionando la estabilidad y la legitimidad que se requieren en una sociedad actual. El Estado contemporáneo también se basa en la fuerza, fundamentalmente militar, ejerciendo una hegemonía ampliamente aceptada por todos los habitantes de su territorio. El Estado establece un sistema de lealtades, complicidades y compromisos que resulta, como un todo, menos personal que el de las épocas monárquicas y siendo también más invisible no por ello renuncia a rituales ceremoniales que le dan una consistencia más real, a los ojos de sus ciudadanos.  El nuevo Estado, ha necesitado de la creación de un funcionariado preparado y estable para manejar la infinidad de 'oficinas' que ha creado. Estos funcionarios son empleados del Estado y ocupan todos los puestos de nivel secundario que la organización necesita; los más impor...

Sobre la Industria Política. I.

 Entiendo por Industria Política aquella actividad que se identifica por ocupar los puestos de dirección de un Estado, en cualquiera de sus niveles; desde los Ayuntamientos municipales hasta los Ministerios del país en cuestión. El Estado contemporáneo, tiene una organización burocrática. Es el gobiernos de los "buró", de las "oficinas" que gestionan todos los asuntos que el Estado, en un acto de fuerza bruta inicial, decidió que eran cosa suya. Nadie está en condiciones de discutir lo que el Estado está considerando como "cosa propia", por ejemplo, el monopolio de la fuerza armada, o el correo o la educación o la gestión de impuestos. El Estado puede, si quiere, graciosamente, compartir algunas de estas actividades con los civiles, con los habitantes del lugar dónde domina; pero es una gracia que cambia con los tiempos y que puede retirarse si el Estado cambia su opinión.  El Estado, para mantener en pie todas esas actividades propias, crea un amplio tram...

De cuando equivocándonos... acertamos

Uno piensa y cuando se piensa a fondo... termina uno por descubrir un fenómeno misterioso: que es tan fácil y sencillo lo que se ha obtenido que cualquiera puede llegar a la misma respuesta en tiempo mucho más corto. Es un grave error, pero caemos en él una y otra vez sin apercibirnos de ello. No es cuestión personal, algo que, podría uno decir, sólo me ocurre a mí; o algunos tontos parecidos a mí que ruedan en este ancho mundo ¡no! ¡no es así! Todos los humanos repetimos la misma historia sin saberlo: que el conocimiento que uno tiene de las cosas es ampliamente compartido y que sí alguien no lo comparte o es tonto o es hombre de mala fe. Así repetimos, una y otra vez, con impulso machacón y obsesivo "nuestras verdades" a orejas ajenas; estando persuadidos de que con una repetición más los demás comprenderán cabalmente nuestro razonamiento y retornarán contentos al camino de la verdad. ¡No es así! me repito a mi mismo varias veces, a ver si esta experiencia me ter...

¡No es esto! ¡No es esto!

Actualmente, en Cataluña, se ofrece una panorama muy fascinante para cualquier sociólogo que se interese por los procesos sociales de gran magnitud. En realidad no se trata de fenómeno que toque a una sola especialidad de las ciencias sociales. Interesa por igual al politólogo y al antropólogo, y en suma, a todos los que tratan de desarrollar modelos teóricos sobre la sociedad, su estructura y cambio. Empezaré por un breve resumen de la cuestión: una parte importante de los habitantes de esta región española se inclinan no solo, como hasta ahora por una autonomía más o menos diferenciada, sino por la independencia completa del Estado español, de tal forma que pretenden hacer surgir un nuevo estado europeo, en igualdad de condiciones con los ya existentes. Este fenómeno no es nuevo en Europa y luego de la caída de la URSS han surgido nuevos estados que son frutos de diversos y muy distintos procesos políticos y militares, como se ha dado en los Balcanes e incluso en europa central c...

Zygmunt Bauman

Inmediatamente terminada la Segunda Gran Guerra, en el 45, J.P. Sartre triunfó en París con su filosofía “existencialista”. No la entendieron mucho sus seguidores, pero no importaba demasiado, tenía el aroma y ofrecía el ambiente intelectual adecuado para explicar como se sentían los jóvenes supervivientes al reciente holocausto fratricida; Europa estaba asolada y el existencialismo se entendía mejor en las calles de París, Viena o Hamburgo que en los ambientes académicos de siempre. Algo parecido, no igual ni equivalente, sucede con Zigmunt Bauman: nos habla de lo que experimentamos a diario, y le da una coherencia que no sospechábamos que la tuviera. Bauman nos habla de como la sociedad ha ido cambiando profundamente mientras gran parte de su superestructura ética permanece como un castillo en el aire. Estamos en la etapa “líquida” del capitalismo. Líquida como opuesta a sólido, todo cambia, todo fluye y no hay ningún punto inmóvil. La cualidad de “liquidez” abarca todo: las re...