De cuando equivocándonos... acertamos
Uno piensa y cuando se piensa a fondo... termina uno por descubrir un fenómeno misterioso: que es tan fácil y sencillo lo que se ha obtenido que cualquiera puede llegar a la misma respuesta en tiempo mucho más corto.
Es un grave error, pero caemos en él una y otra vez sin apercibirnos de ello. No es cuestión personal, algo que, podría uno decir, sólo me ocurre a mí; o algunos tontos parecidos a mí que ruedan en este ancho mundo ¡no! ¡no es así!
Todos los humanos repetimos la misma historia sin saberlo: que el conocimiento que uno tiene de las cosas es ampliamente compartido y que sí alguien no lo comparte o es tonto o es hombre de mala fe.
Así repetimos, una y otra vez, con impulso machacón y obsesivo "nuestras verdades" a orejas ajenas; estando persuadidos de que con una repetición más los demás comprenderán cabalmente nuestro razonamiento y retornarán contentos al camino de la verdad.
¡No es así! me repito a mi mismo varias veces, a ver si esta experiencia me termino de creerla: a lo que yo llego... puede ser un terreno inexplorado o puede ser tremendamente difícil para otra persona no menos inteligente que uno, pero con intereses muy dispares.
Y por último otra pequeña realidad que va unida a la anteriormente descripta: las coincidencias, en el plano del pensamiento, que podemos tener con los demás... suelen ser causadas por la unión de la impaciencia y la apariencia. Sí. Cuándo oímos algo "parecido" a lo que pensamos, si no es enemigo, entonces concluimos que es "lo mismo" que nosotros creemos. Así se tejen muchos acuerdos, para suerte de la convivencia humana.
Es un grave error, pero caemos en él una y otra vez sin apercibirnos de ello. No es cuestión personal, algo que, podría uno decir, sólo me ocurre a mí; o algunos tontos parecidos a mí que ruedan en este ancho mundo ¡no! ¡no es así!
Todos los humanos repetimos la misma historia sin saberlo: que el conocimiento que uno tiene de las cosas es ampliamente compartido y que sí alguien no lo comparte o es tonto o es hombre de mala fe.
Así repetimos, una y otra vez, con impulso machacón y obsesivo "nuestras verdades" a orejas ajenas; estando persuadidos de que con una repetición más los demás comprenderán cabalmente nuestro razonamiento y retornarán contentos al camino de la verdad.
¡No es así! me repito a mi mismo varias veces, a ver si esta experiencia me termino de creerla: a lo que yo llego... puede ser un terreno inexplorado o puede ser tremendamente difícil para otra persona no menos inteligente que uno, pero con intereses muy dispares.
Y por último otra pequeña realidad que va unida a la anteriormente descripta: las coincidencias, en el plano del pensamiento, que podemos tener con los demás... suelen ser causadas por la unión de la impaciencia y la apariencia. Sí. Cuándo oímos algo "parecido" a lo que pensamos, si no es enemigo, entonces concluimos que es "lo mismo" que nosotros creemos. Así se tejen muchos acuerdos, para suerte de la convivencia humana.
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