15 feb 2020

De cuando equivocándonos... acertamos

Uno piensa y cuando se piensa a fondo... termina uno por descubrir un fenómeno misterioso: que es tan fácil y sencillo lo que se ha obtenido que cualquiera puede llegar a la misma respuesta en tiempo mucho más corto.

Es un grave error, pero caemos en él una y otra vez sin apercibirnos de ello. No es cuestión personal, algo que, podría uno decir, sólo me ocurre a mí; o algunos tontos parecidos a mí que ruedan en este ancho mundo ¡no! ¡no es así!

Todos los humanos repetimos la misma historia sin saberlo: que el conocimiento que uno tiene de las cosas es ampliamente compartido y que sí alguien no lo comparte o es tonto o es hombre de mala fe.

Así repetimos, una y otra vez, con impulso machacón y obsesivo "nuestras verdades" a orejas ajenas; estando persuadidos de que con una repetición más los demás comprenderán cabalmente nuestro razonamiento y retornarán contentos al camino de la verdad.

¡No es así! me repito a mi mismo varias veces, a ver si esta experiencia me termino de creerla: a lo que yo llego... puede ser un terreno inexplorado o puede ser tremendamente difícil para otra persona no menos inteligente que uno, pero con intereses muy dispares.

Y por último otra pequeña realidad que va unida a la anteriormente descripta: las coincidencias, en el plano del pensamiento, que podemos tener con los demás... suelen ser causadas por la unión de la impaciencia y la apariencia. Sí. Cuándo oímos algo "parecido" a lo que pensamos, si no es enemigo, entonces concluimos que es "lo mismo" que nosotros creemos. Así se tejen muchos acuerdos, para suerte de la convivencia humana.


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