Cap. 10: Una historia natural de algunos profetas. De Jesús a Marx
BUDISMO
Índice
1 Budismo
1.1 Dificultades iniciales
1.2 Las Cuatro Nobles Verdades
1.3 El Óctuple Noble Sendero
1.4 El delta posterior
2 Bibliografia
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1 Budismo
Existen una clase de hombres que sea por sus dotes excepcionales o por una fortuna extraordinaria se convierten en la semilla inicial de religiones que llegan a millones de personas. Estos hombres no parecen a sus contemporáneos tan extraordinarios, por lo menos durante una etapa de sus vidas, pero sea a raíz de una muerte especialmente cruel o porque han tenido la fortuna de contar con seguidores particularmente sagaces y enérgicos, terminan destacando como estrellas en el firmamento oscuro.
Algunos han alcanzado una gloria imperecedera, otros si bien despuntaban bien no terminaron de cuajar en grandes masas dispersas por todo el mundo, otros ni siquiera querían ser profetas sino solo estudiosos de gabinete.
Empecemos por el príncipe Sidarta, también llamado Sakiamuni, por pertenecer al clan de los Sakias, aunque la mayoría lo conoce no por su nombre de pila, por así decirlo, sino por su apodo como bien quisieron llamarlo sus adeptos: "el despierto" o "el que ha despertado", en sánscrito: El Buda.
1.1 Dificultades iniciales
"El budismo, que ahora es una religión, una teología, una mitología, una tradición pictórica y literaria, una metafísica o, mejor dicho, una serie de sistemas metafísicos que se excluyen, fue al principio una disciplina de salvación, una suerte de yoga (la palabra yoga es afín a la palabra latina iugum, 'yugo').
El mismo Buda se negó siempre a discusiones abstractas que le parecieron inútiles y formuló la famosa parábola del hombre herido por una flecha y que no se la deja arrancar antes de saber la casta, el nombre, los padres y el país de quien lo hirió.
Proceder así, dijo el Buda, es correr peligro de muerte; yo enseño a quitar la flecha. Con esta parábola respondió a quienes le preguntaban si el universo es infinito o finito, si es eterno o si ha sido creado."
(de "Qué es el budismo", Jorge Luis Borges y Alicia Jurado, pág. 31)
Comienzo mi resumen con el convencimiento de que si con el cristianismo tengo muchas incógnitas con el budismo no son menores aún. Intentar describir-me el budismo es demasiado complicado como para llegar a alguna clara y concisa expresión lingüística. No lo veo posible. Y esto me resulta tan difícil por varias razones:
- Nuestra cultura occidental, impregnada por el pensamiento greco-judío-cristiano, parte de supuestos muy diferentes al pensamiento hindú, que es la matriz intelectual del budismo. Yo también pertenezco a este marco mental: uno puede intentar conocer el hinduísmo pero salvo que se pertenezca a la raza especial de los investigadores implacables al desaliento... en poco tiempo se deja la cuestión para dedicarse a temas más fáciles como el ajedrez, el bridge o la filosofía de Wittgenstein. Sí, porque el hinduísmo es inagotable y a la vez fastuoso en su infinidad de dioses y situaciones en los que los humanos y los seres divinos se encuentran entreverados.
- El budismo es múltiple, y su diversidad se agrupa en dos grandes corrientes: el budismo del norte o Mahayana y el budismo del sur o Hinayana. Es decir el gran vehículo, el del norte, y el pequeño vehículo, el del sur. Aclarando que aquí "pequeño" no significa de menor valor sino que implica un esfuerzo personal tan duro que pocos son los que pueden montar en él. El budismo del sur también recibe el nombre de Theravada, es decir el camino de los ancianos, para indicar que está más cerca de las tradiciones originarias del budismo.
- En realidad son tres, y no dos, las corrientes o grandes escuelas. El Vajrayana, o camino del diamante, es la propia de la zona del Tibet. Y así se definió por muchos siglos. El actual Dalai Lama XIV Tenzin Gyatso, ha dicho que el Vajrayana no es una corriente aparte sino que se encuentra dentro del Mahayana. Su opinión es muy respetable y autorizada, pero, en mi modesta opinión, si consideramos que el budismo chino, y el zen forma parte de la corriente Mahayana, no veo que éstas doctrinas tengan mucha relación con el budismo tibetano. Pero sin entrar en polémica ya se ve que no faltan equívocos y confusiones en el solo hecho de clasificar las principales escuelas budistas.
- De lo anterior se deduce que intentar explicar lo que es el budismo supone o contar toda la historia desde su nacimiento hasta el surgimiento de las principales escuelas budistas, lo cual hace que cualquier resumen ocupe varios volúmenes, o seleccionar una de éstas escuelas como la más representativa; en este caso cualquier selección será muy discutible.
- Otra factor que contribuye a hacer ímproba la sencilla tarea de hacer un resumen para no budistas se encuentra en que más allá de las Cuatro Nobles Verdades y el Octuple Sendero todo lo demás es muy complicado para una mente no filosófica, ya que supone algunas hipótesis sobre el universo y la manera como el ser humano se desenvuelve en él. Esto último es también un resultado muy paradójico para una doctrina que, como bien reseñan Borges y Alicia Jurado al principio de este texto, trata de curar la herida y no enredarse en metafísicas.
- Como anoto en el punto anterior trataré, entonces, de ceñirme a lo más básico del budismo, que son los dos temas citados anteriormente, y de hacer una mínima excursión al interior del budismo; solo lo suficiente como para que me sirva como patrón de comparación con las "religiones del libro" es decir las tres desarrolladas, con diferente intensidad, en esta monografía: el judaísmo, el cristianismo y el islam.
1.2 Las Cuatro Nobles Verdades
Las Cuatro Nobles Verdades constituyen el núcleo de la enseñanza de Buda y son consideradas la base fundamental de toda la filosofía budista. Estas verdades abordan la naturaleza del sufrimiento, su origen, la posibilidad de su cese y el camino para lograr la liberación.
- La Verdad del Sufrimiento (Dukkha)
• Descripción: La vida implica sufrimiento, insatisfacción o malestar en diversas formas: dolor físico, emocional, psicológico, angustia, estrés, pena, aflicción, etc.
• Ejemplos: El nacimiento, la vejez, la enfermedad, la muerte, la separación de lo deseado, el contacto con lo indeseado y no obtener lo que se desea son formas de sufrimiento.
• Significado: Reconocer que la existencia humana está marcada por una insatisfacción inherente, ya que todo es transitorio y nada proporciona bienestar duradero.
2. La Verdad del Origen del Sufrimiento (Samudaya)
• Descripción: El sufrimiento surge del deseo, el apego y la ignorancia. El afán constante de buscar placer y evitar el dolor, así como el apego a las cosas y a la idea de un “yo” separado, generan insatisfacción.
• Causas: El deseo insaciable (tanha), la avidez, la aversión y la confusión son las raíces del sufrimiento.
• Significado: El sufrimiento no es casual, tiene una causa identificable en nuestra mente y actitud ante la vida.
3. La Verdad de la Cesación del Sufrimiento (Nirodha)
• Descripción: Es posible poner fin al sufrimiento eliminando su causa, es decir, superando el deseo y el apego.
• Estado alcanzable: El cese del sufrimiento es el Nirvana, un estado de paz, libertad y satisfacción plena.
• Significado: La liberación del sufrimiento es posible para cualquier ser humano mediante la transformación interior.
4. La Verdad del Camino que Conduce a la Cesación del Sufrimiento (Magga)
• Descripción: Existe un camino para erradicar el sufrimiento, conocido como el Noble Óctuple Sendero.
• Componentes del camino: Comprende la práctica correcta de visión, intención, palabra, acción, modo de vida, esfuerzo, atención plena y concentración.
• Significado: Este sendero es la guía práctica que Buda enseñó para alcanzar la liberación y la iluminación, cultivando ética, meditación y sabiduría.
Las Cuatro Nobles Verdades no son simples afirmaciones filosóficas, sino una invitación a la comprensión profunda y a la práctica transformadora. Constituyen el mapa esencial para superar la insatisfacción inherente a la existencia y alcanzar la verdadera libertad interior.
1.3 El Noble Óctuple Sendero
Es el camino propuesto por Buda para alcanzar la liberación del sufrimiento y la iluminación. Está compuesto por ocho prácticas interrelacionadas, agrupadas en tres grandes áreas: sabiduría, conducta ética y disciplina mental.
No se trata de pasos secuenciales, sino de cualidades y prácticas que se desarrollan de manera conjunta y progresiva.
I. Sabiduría (Prajñā)
1 Visión Correcta (Samma Ditthi): Comprender profundamente las Cuatro Nobles Verdades, la naturaleza del sufrimiento, la impermanencia y la ley de causa y efecto (karma).
2 Intención Correcta (Samma Sankappa): Cultivar pensamientos de renuncia, buena voluntad y compasión, evitando la avidez, la mala intención y la crueldad.
II. Conducta Ética (Sīla)
3 Palabra Correcta (Samma Vaca): Hablar con veracidad, amabilidad y utilidad; evitar la mentira, la calumnia, las palabras hirientes y la charla inútil.
4 Acción Correcta (Samma Kammanta): Actuar de manera ética, absteniéndose de causar daño, robar o tener conductas sexuales inapropiadas.
5 Medio de Vida Correcto (Samma Ajiva): Ganarse la vida de forma honesta, evitando ocupaciones que perjudiquen a otros seres.
III. Disciplina Mental (Samādhi)
6 Esfuerzo Correcto (Samma Vayama): Esforzarse por abandonar los estados mentales negativos y cultivar los positivos, manteniendo la determinación y la energía.
7 Atención Correcta (Samma Sati): Desarrollar la atención plena en pensamientos, emociones, acciones y sensaciones, viviendo el presente con conciencia.
8 Concentración Correcta (Samma Samadhi): Practicar la meditación para alcanzar una mente enfocada, serena y capaz de una comprensión profunda.
Insisto que aunque su enumeración pareciera indicar una secuencia de pasos no es así, por el contrario, son ocho aspectos que deben considerarse simultáneamente y que en la vida cotidiana se aplican como si fuera un uno poliédrico.
Todas las corrientes y escuelas budistas aceptan las cuatro verdades y el sendero óctuple. Esto es lo común; en cambio los otros desarrollos, algunos propios de el Buda y otros posteriores, ya tienen diversas interpretaciones.
Las orientaciones que proporciona el Octuple Noble Sendero son evidentemente incontestables; todo el mundo sensato las aprobaría ya que no tienen nada de malo. Su único defecto, por así decirlo, es que resultan muy difíciles, casi impracticables en una vida en la que se pasa por diversas situaciones y estados. Pienso en un adolescente tratando de de desarrollar la Atención correcta o la Concentración para alcanzar una comprensión profunda, y creo que aunque lo intente una y mil veces fracasará poco después de empezar. Su cuerpo no está preparado porque rebosa energía y aún falta maduración. Y no hablemos de los adultos con sus múltiples obligaciones diarias. Tal práctica ya resultaría difícil para un monje, en un monasterio, mucho más lo sería en un laico en su vida cotidiana.
Los budistas bien se percataron de estas dificultades y con los siglos discurrieron diversos métodos para poder mantenerse dentro de las enseñanzas básicas de el Buda.
1.4 El delta posterior
Así como río que se forma en su origen es claro y cristalino, y su agua está dotada de gran fuerza y poder, la doctrina inicial sigue su curso obligado y suele, en algún momento posterior abrirse en un gran abanico de ríos principales y secundarios que forman un gran delta, antes de terminar en el mar. De la misma forma el budismo sostiene sus principios, pero cada uno de ellos determina desarrollos posteriores que crean tantas interpretaciones posibles que forman escuelas y corrientes con distintos nombres; todas estas ramificaciones siguen considerándose cada una, sin duda, como la arteria principal del río originario.
Así pensamos los humanos. Véase si no como la sencillez del Óctuple sendero oculta una multiplicidad de interpretaciones posibles y cada una de estas interpretaciones puede originar un cisma o iglesia algo diferente.
La estructura subyacente en el budismo es muy clara, propia de un tratamiento médico: se hace un planteo inicial, que vendría a ser el diagnóstico de la situación presente, y luego se desarrolla un método que a modo de terapia posterior trata de corregir, o prevenir o anticiparse a las consecuencias establecidas por el diagnóstico previo. Así el modelo que estableció el budismo, hace dos mil quinientos años, empieza con las Cuatro Nobles Verdades (diagnóstico) seguido del Óctuple Sendero (tratamiento).
Uno de los principios básicos del budismo que éste sí es de carácter metafísico en tanto intenta describir la naturaleza del mundo, consiste en la afirmación de la "impermanencia" de todo lo existente. Todo está sujeto a un perpetuo cambio porque todo siempre es un agregado de elementos, y este agregado se forma y se disuelve al cabo de un tiempo para convertirse en otro agregado diferente. Esta idea coincide tanto con la ciencia actual que sorprende haya sido enunciado hace tantos siglos atrás.
"Hay cinco cosas que ningún semana, ningún brahmán y ningún dios, sea Mara o Brahma, ni ningún ser del universo, pueden hacer.
¿Cuáles son estas cinco cosas?
Que aquello que está sujeto a la edad no envejezca, que lo que está sujeto a la enfermedad no enferme, que lo que está sometido a la muerte no muera, y que lo que está sujeto al deterioro no se deteriore y que está obligado a desaparecer no desaparezca.
Esto no puede hacerlo ningún semana, ni dios, sea Mara o Brahma, ni ningún ser del universo." (0CEB, 69)
Asi que resulta evidente para cualquiera que estudie el budismo que la propia doctrina es un agregado, y por lo tanto está sujeta a los cambios propios de todas las cosas que existen. El cambio de las ideas y los principios se produce por el cambio en la interpretación de éstas. Cambio que está implícito en toda interpretación. De esto saben mucho los juristas porque todos reconocen que no hay ley posible que no sea automáticamente interpretada; y esa misma naturaleza de la ley la expone a ser modificada insensiblemente conforme a las opiniones de los hombres. Se dice que Napoleón quien fue el creador del Código Civil de los franceses cuando se enteró, poco después, que ya había salido un libro, para abogados, en los cuales se explicaba el sentido y naturaleza del citado Código, el gran corso dijo: ¡Mí código esta perdido! y la anécdota se relata en las escuelas de derecho para ilustrar la ingenuidad napoleónica; no hay ley posible que no necesite de una interpretación para ser aplicada.
Pues bien, lo mismo sucede con las grandes doctrinas religiosas, que también necesitan de la interpretación y que tal cosa impulsa, sin desearlo ni ser conscientes de ello, el principio de la destrucción de la doctrina inicial. Las palabras de Sidarta, el Buda, Jesús, Mahoma y cualquier otro creador de religiones, una vez que se han convertido en doctrina que siguen sus creyentes ya están condenadas a cambiar porque tal cosa es inevitable en cualquier fenómeno humano o natural. Y tal cambio es también la destrucción de la doctrina inicial, de la misma forma que un huevo duro, sigue siendo un huevo, pero ya nunca puede volver a ser el huevo que produjo la gallina.
"El budismo, que por su origen e intención es una doctrina de la salvación, siempre ha estado marcado por su actitud intensamente práctica" (0CEB, 18)
"El último mandato del Buda a sus discípulos decía: "Ninguna cosa condicionada es permanente. Labrad diligentemente vuestra salvación" (ib)
Pero mi salvación, no es exactamente mía, en tanto mi yo, no tiene existencia permanente y es solo una realidad efímera.
Las afirmaciones del Buda no pretenden ser proposiciones acerca de la naturaleza de la realidad, sino consejos sobre como actuar para tener una vida mejor, alcanzar la salvación. La doctrina es básicamente una medicina, una vez realizado el diagnóstico, las Cuatro Noble Verdades, hay que administrar los medicamentos. Pero si bien esto es lo que establecen todos los manuales del budismo... también en la doctrina se deslizan algunos principios de carácter muy general y que por lo tanto si bien útiles no resultan solo de la práctica médica espiritual. Cualquier observador o estudioso que se acerque al budismo con ánimo investigador no dejará de advertir la multitud de temas que tratan sus creyentes más intelectuales. Es difícil escapar de la teoría, aunque aspiremos a la simplicidad.
En la práctica lo que el budismo propone es el dominio de los procesos mentales que nos conducen siempre hacia la insatisfacción y el miedo, y para ello se utilizan ciertas ideas centrales expresadas en palabras, no obstante cualquier clase de afirmación está sujeta a una contradicción, y por lo tanto "los pensadores budistas aman la paradoja y la contradicción" (ib, 20) como única manera de expresar lo inexpresable.
En cualquier caso y en cualquier corriente de pensamiento budista que se pueda encontrar siempre se encontrará una perspectiva de cambio, impermanencia y la concepción de que el "yo" personal es una ficción en la que creemos porque no nos hemos detenido a pensar seriamente en ello. Salta a la vista la radical oposición a una visión judeo-cristiana-islámica de lo que es el hombre y el más allá donde se encuentra el Reino del Señor. Ello no quita que el budismo, sin aceptar un Dios creador, busque la salvación; pero ésta no se encuentra en la liberación del pecado sino en el descubrimiento del continuo cambio e impermanencia de las cosas, y el sentimiento de dolor (dukka) que acompaña ese cambio.
El desapego que se propugna en el budismo es el descubrimiento de que todo es un algo compuesto y por lo tanto cambiante, por lo que no tiene sentido apegarse a cualquier estadio presente de la cosa. No hay vida eterna del yo, porque éste es una ficción y no existe el Reino del Señor porque no hay señorío en ningún reino.
La doctrina budista es fuente inagotable de interpretaciones incorrectas, o por lo menos muy discutibles, por parte de muchos autores occidentales. Se ha presentado al budismo como un pesimismo radical o como una creencia que niega la realidad de este mundo:
“Contrariamente a lo que hayan podido afirmar muchos especialistas, el budismo no es «pesimista». En su origen, se trata de una doctrina muy característica dentro del conjunto de las religiones del mundo, una doctrina que en primer lugar no es afirmativa, sino negativa. La vía del budismo es la vía de la aniquilación del yo, y de ese modo del mundo de los fenómenos. Las certidumbres que hace posibles Buda, en su ejemplar desconfianza frente a todo discurso metafísico, son de orden negativo; por eso, no es de extrañar que los partidarios del rigor lógico hayan podido percibir un cierto parentesco entre el método de Buda y el de algunos neopositivistas, en particular Wittgenstein.” (0EDR, 67)
Nota: el comentario citado de Mircea Eliade me llama poderosamente la atención. Es posible que uno se encuentre cómodo con algún sistema de pensamiento que presente muchas similitudes con otras ideas que, en campos diferentes, también tienen puntos en común (aunque éstos versen sobre objetos aparentemente muy distintos). Hay, por decirlo así, como un "aire de familia" que hace que ciertas ideas nos resuenen más, como si pertenecieran a modos de pensamiento que parten de bases previamente compartidas. Por eso me llama la atención la reflexión de Eliade, ya que, en mi caso, la filosofía de Wittgenstein me resulta no solo conocida sino también amistosa, y, por otro lado lo reconozco, me siento, mentalmente hablando, más cerca de los supuestos budistas que de los cristianos. La idea de un Dios personal me resulta tan absurda que no se me ocurre como un adulto pueda compartirla. El hecho de sentirse más próximo o más lejano de ciertas ideas es materia de un estudio psicológico que está fuera de los objetivos de este trabajo; aunque tiene un fuerte atractivo.
Volviendo al tema principal hay que andarse con mucho cuidado con las recensiones que se hacen, de andar por casa, por autores que, enmarcados en el marco mental cristiano, no han estudiado con atención una religión nacida en un ambiente muy alejado del propio. Aquí no pretendo, igual que en el caso del cristianismo dar un resumen de estas doctrinas sino explicar-me lo que pienso frente a ellas. Hay multitud de libros para profundizar en cualquiera, pero yo lo que busco es conocerlas para entender que proponen y cuales son sus diferencias.
Tales diferencias son tan cruciales que en realidad no se pueden comparar. De la misma manera que no se puede comparar una buena película de espías de la guerra fría con otra igualmente buena de vaqueros y con otra, de similar calidad, del pato Donald. Se puede hablar de "calidad" como termino que une las tres películas, pero ésta no se refiere ni a los argumentos, ni a los personajes, ni a la fotografía, sino a otra cosa... que ya de por sí resulta difícil de definir.
Y esto sí es un resultado de mi trabajo dividido en doce partes. Lo inicié pensando que podía estudiar el cristianismo y, en paralelo, compararlo con el budismo. Pero el resultado es que son incomparables porque se desenvuelven en dos universos paralelos y distintos. Y me temo que esto sucede no solo con estas dos grandes religiones sino también con otros aspectos de las ideas humanas. Pero tal análisis ya está fuera de esta monografía.
Sin embargo, y a pesar de lo dicho hace un momento, también pienso que todo lo "incomparable" puede compararse... nada es imposible para el pensamiento y los humanos nos recreamos en la contradicción. En la próxima sección revisaré dos profetas muy recientes, apenas del siglo XIX. Dos profetas que muestran como se puede recrear el siglo I, la época de Cristo, aunque, quizá por su proximidad temporal, nos cuesta -en perspectiva- tomarlos muy en serio.
El primero de estos profetas recientes es un desconocido para el mundo europeo, en particular el nuestro: Joseph Smith, el fundador de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días, más conocidos por su nombre abreviado "mormones". Una iglesia triunfante en EEUU y ya solo por eso habría que estudiarlo con más detenimiento. Por ahora no son más que los judíos, apenas 15 o 16 millones de creyentes. Pero hacen de este país un nuevo Israel con su pueblo elegido.
El segundo nuevo profeta es, en cambio, famoso, a tal punto que es difícil encontrar alguien que no le suene; además tiene otra característica novedosa: niega el más allá. Se llama Karl Marx y es un adalid de la religiosidad atea, es decir el tipo de militancia que niega la religión de tal modo absolutista que se convierte en si mismo en una nueva religión: el marxismo.
Esta doctrina parece haber sufrido un colapso a final del siglo XX; sin embargo en la historia de las religiones estos golpes pueden ser motivo de un martirologio posterior. Tendrían que pasar por lo menos tres siglos más sin actividad para considerarla definitivamente extinguida. Y creo, yo también puedo profetizar, que tal cosa no pasará.
2 BIBLIOGRAFÍA
0BQE Jorge Luis Borges y Alicia Jurado Qué es el budismo Editorial Columba Buenos Aires 1976
0CBE Ananda Coomaraswamy Buddha y el Evangelio del Budismo Paidós Buenos Aires 1964
0CEB Edward Conze El Budismo. Su esencia y desarrollo F.C.E. 1978 (1951)
0EDR Mircea Eliade / Ioan P. Couliano Diccionario de las Religiones Paidos, Orientaliza Bs. As. 1994 (1991)
Al Capítulo 11:
https://brigantinus.blogspot.com/2025/11/cap-11-una-historia-natural-de-algunos.html?view=flipcard
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