Cap. 11. Una historia natural de algunos profetas. De Jesús a Marx
Profetas del Siglo XIX
Índice
1 ¿Nuevos profetas... o los de siempre?
2 Joseph Smith Jr.
3 El candidato a profeta
4 Cifras globales (2025)
5 Bibliografía
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1 ¿Nuevos profetas... o los de siempre?
Probablemente esta parte de mi monografía sea considerada la más problemática, en tanto puede herir el sentido común de una persona de nuestro siglo. Es verdad que plantea muchos interrogantes, pero a mi las preguntas me resultan muy estimulantes, sobre todo porque en el transcurso de mi vida he observado que la gente no está inclinada a hacer preguntas que plantean más interrogantes que respuestas... y me gusta llevar la contraria.
También soy consciente de que puede parecer una provocación hablar de profetas modernos, y aún más incluir entre los posibles a un norteamericano, relativamente desconocido, de principios del siglo XIX y a un alemán famoso que siempre hizo gala de su ateísmo.
Pero de la misma manera que suele ser verdad que "no es oro todo lo que reluce" también puede ser que "las apariencias engañan" o mejor aún "no juzgues un libro por su portada" o también "por fuera flores, por dentro temblores". O dicho de otra manera: lo viejo puede tomar nuevos ropajes pero mantener una estructura o esencia similar; sin embargo esta estructura está tan escondida que requiere un análisis comparativo muy cuidadoso para descubrirla.
Así he seleccionado a Joseph Smith, fundador de los "mormones" (aunque su iglesia toma un nombre mucho más largo y algo enigmático), porque es la religión autóctona más importante en estos momentos en EEUU; y a Karl Marx por ser el fundador de una religión atea y científica que nacida en el siglo XIX arrasó en el XX y si bien ahora parece desaparecida puede ser que solo esté hibernando. Piensese, como equivalente, que el cristianismo tardó tres siglos en despegar realmente.
Las dudas que mi elección puedan provocar las despejaré, o por lo menos así lo intentaré, en lo que sigue a continuación.
2 Joseph Smith Jr.
23-12-1805, Sharon, Vermont
27-06-1844, Carthage, Illinois.
Joseph Smith Jr. nació el 23 de diciembre de 1805 en Sharon, Vermont, en el seno de una familia granjera de escasos recursos. Durante su adolescencia, vivió en un ambiente de intensa efervescencia religiosa en el norte del estado de Nueva York, lo que influyó en su búsqueda espiritual y en el surgimiento de sus primeras visiones. Entre toda la gente religiosa que lo rodeaba se destacaba su madre que acostumbraba a tener visiones de santos y Joseph Jr. se encontraba muy ligado a ella.
A los 14 años, 1819, siguiendo su propio testimonio, tuvo la llamada "Primera Visión": se internó en un bosque cercano donde se le aparecieron Dios Padre y Jesucristo, ambos descendiendo desde lo alto. Jesús le dijo que no se uniera a ninguna de las iglesias existentes pues todas estaban en el error; afirmación de la que no dudó sin preguntarse porque durante tantos siglos, éste no hubiera advertido a los creyentes de las graves desviaciones en que estaban cayendo. Pero siguiendo con su biografía Josep Smith aceptó su visión y decidió que le correspondía el papel de profeta, y restaurador, de la iglesia original de Jesucristo; y a ello se puso.
Pocos años despues, en1823, Smith relató otra visión en la que un ángel llamado Moroni le reveló la existencia de unas planchas de oro enterradas cerca de su casa, que contenían la historia de los antiguos habitantes de América y la visita de Jesucristo, después de su resurrección, a EEUU, a las tierras donde vivía Joseph. El que Jesús haya predicado en tierras americanas no está registrado en ninguno de los cuatro evangelios canónicos, ni mucho menos en las cartas paulinas o de Pedro; quizá porque el mismo Jesús no se preocupó de avisarles, sin embargo tal noticia fue acogida con mucho entusiasmo por los primeros seguidores de Smith porque era evidente que EEUU era ¡la nuevo tierra prometida! y Jesús se había dado cuenta de ello.
Luego de varios años de preparación y algunos contratiempos, en 1827, Smith dijo haber encontrado y recibido, por fin, las planchas citadas por el ángel y, con ayuda de unos instrumentos sagrados, que acompañaban a éstas y que facilitaban la traducción, las copió del egipcio reformado, el idioma de las planchas, al inglés. El resultado fue el Libro de Mormón, publicado en 1830, y que desde el primer momento fue considerado por sus seguidores como escritura sagrada, junto a la Biblia. Una vez cumplida su misión las planchas de oro fueron devueltas al ángel y nunca más se volvieron a ver, aunque varios personas cercanas a Smith juraron que las habían visto tal cual cuenta el profeta.
Ese mismo año, Smith fundó oficialmente la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Fayette, Nueva York, junto a cinco compañeros. El nombre tan largo era ya una síntesis programática por que Jesucristo había sido su promotor y su guía, los Santos eran todos los seguidores de Smith y los Últimos Días se refiere a que está pronto por venir el fin de los tiempos y el reino del Señor. Como no aclaró cuanto tiempo, tal cosa queda ahí, y que cada cual lo interprete como quiera. Con su liderazgo, la iglesia creció rápidamente, pero también enfrentó hostilidad, persecución y desplazamientos constantes, siguiendo los movimientos de su líder. Una historia conflictiva desde el principio pues Smith no solo se enfrentó al descreimiento de otros grupos religiosos protestantes sino al ataque directo de muchas personas que rechazaban por farsantes a los nuevos creyentes.
No voy a describir todos los nuevos postulados religiosos que constan en cualquier libro, incluyendo Wikipedia, que hable sobre la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Dias; solo mencionaré que Smith introdujo nuevas doctrinas y prácticas, como la revelación continua, la restauración del sacerdocio y, más tarde, la poligamia. Una revisión tan extremada de las antiguas creencias cristianas que pronto se hizo visible que el Libro del Mormón establecía una nueva religión.
Lo hasta aquí narrado no debe hacer creer que Joseph Smith era un hombre cualquiera, de esos listillos capaces de embaucar a los tontos que siempre hay a millares en cualquier lado del mundo. Tenía una personalidad excepcional, muy atractiva. En términos de un escritor, Jon Krakauer, que no se caracteriza por su benevolencia con los mormones: "...El carisma es una cualidad difícil de definir, y aún más difícil de explicar. Pero Joseph lo tenía en abundancia. El término se deriva del griego kharisma, que significa ‘gracia’ o ‘don divino’, del que procede la palabra latina charisma, que se define como ‘don del Espíritu Santo’. Su significado ha evolucionado a lo largo de los siglos y raras veces se vincula hoy a la santidad, pero el tipo de carisma de Joseph parece haberse correspondido con la definición original. Joseph estaba imbuido de ese magnetismo sumamente raro que han poseído los dirigentes religiosos más célebres de la historia: un poder espiritual extraordinario que siempre parece rodeado de un gran misterio y de un gran peligro. La incandescencia personal de Joseph ha perdido poca intensidad en el periodo de más de un siglo y medio transcurrido desde su muerte. Aún se la puede ver relampaguear en los ojos de sus santos.” (5KOD, 281)
Este magnetismo personal es un rasgo que caracteriza a los profetas. Atraen y a la vez dan confianza, además de inspirar respeto; no son hombres del montón. Y Smith, que tuvo una vida muy corta, es un buen exponente de esta personalidad.
En el análisis de la nueva doctrina que expone Smith, lo que tiene más trascendencia, desde un punto de vista teológico, es la cuestión de la "revelación continua". Tal cosa significa que Dios se mantiene en constante comunicación con los humanos, él o su otro yo, su hijo. Además esa comunicación es directa, de tú a tú, sin necesidad de un mediador-sacerdote. Esto ha traído consecuencias no deseadas; llevando en años posteriores a la subdivisión de su iglesia original, en la medida que alguno de sus seguidores haya recibido, de Dios por supuesto, nuevas ideas sobre como organizar o dirigir la congregación.
Krakauer cuenta las medidas que intento tomar Smith para evitar el peligro de la disgregación: “ ... Si todo el mundo recibía revelaciones, el profeta se exponía a perder el control de sus seguidores. Joseph actuó rápidamente para resolver este dilema, anunciando en 1830 (el mismo año en que se fundó la Iglesia mormona) que Dios le había hecho posteriormente otra revelación: «Nadie será elegido para recibir mandamientos y revelaciones en esta iglesia más que mi siervo Joseph Smith hijo».
Pero el genio ya se había escapado de la lámpara. Joseph había enseñado a sus santos a recibir revelaciones personales y les había animado a buscarlas. Y la idea resultó inmensamente popular. A la gente le gustaba hablar directamente con Dios, sin intermediarios. Constituía uno de los aspectos más atractivos de la nueva iglesia de Joseph.” (5KOD, 213)
Smith fue arrestado y encarcelado en varias ocasiones debido a la oposición social y política que generaban sus enseñanzas, al crecimiento de su iglesia y a que se postulaba para presidente del país; aunque tuviera pocas posibilidades de llegar a serlo. El 27 de junio de 1844, mientras estaba preso en la cárcel de Carthage, Illinois, fue asesinado, junto con su hermano, por una turba armada, que irrumpió en la prisión, al más puro estilo far west, convirtiéndose por su muerte violenta en mártir para sus seguidores. El martirio siempre ha embellecido a los grandes oradores, y Joseph Smith fue rápidamente elevado a la de martir supremo.
Tras su muerte, el liderazgo de la iglesia pasó a Brigham Young, quien condujo a los mormones hacia el oeste y fundó Salt Lake City, Utah, consolidando así el legado de Joseph Smith como fundador y profeta del movimiento mormón. (5IAP).
Esta emigración de los mormones desde de la ciudad de Nauvoo, en el Estado de Illinois, pasando por Iowa, Nebraska y Wyoming hasta llegar al Gran Lago Salado y fundar ahí la ciudad de Salt Lake City, más de dos mil kilómetros, fue un episodio heroico, de los más de seis mil mormones que partieron murieron por congelación, difteria, escorbuto, hambre, abortos, fiebres y la hostilidad de las poblaciones de gentiles por donde pasaron, más de seiscientos "santos", pero por fin llegaron, el 21 de julio de 1847, a lo que consideraron territorio libre (aunque nominalmente pertenecía a México) y ahí fundaron su reino. En ese momento los nuevos creyentes pensaron que bien podían fundar un nuevo país, independiente de la República que había abandonado; pero sus ilusiones se aguaron porque poco tiempo después el gobierno de la Unión alcanzó esas zonas dirigiéndose a toda velocidad hacia California y los mormones tuvieron que plegarse al poder republicano que fundó en ese territorio el nuevo Estado de Utah. Negociando con las autoridades de la Unión, al ver que no podían militarmente enfrentarse al ejército yanki, el primer gobernador del nuevo Estado fue... Brigham Young. Gracias al nuevo gobernador la Iglesia de los Últimos Santos pudo afrontar con éxito la nueva situación de servidumbre política.
"Joseph era alto, atlético y bien parecido; Brigham era bajo y fornido (llegó a pesar 100 kilos), tenía los ojos pequeños y porcinos. Joseph era emotivo, carismático, un soñador impulsivo y un seductor incorregible; Brigham era firme, de fiar, pragmático hasta la exageración, un brillante organizador que pensaba las cosas detenidamente y prestaba atención a los detalles. Joseph anhelaba la adoración de sus seguidores; Brigham no pedía los santos que le amasen, sólo exigía que le respetasen y que le obedecieran incondicionalmente. Joseph conversaba constantemente con Dios y recibió a lo largo de su vida 135 revelaciones que fueron canonizadas en Doctrina y convenios, y muchas otras que no se publicaron nunca. Brigham tuvo una sola revelación canonizada, y ésta no tenía nada que ver con misterios sagrados: se limitaba a conectar cómo debían organizar los mormones las caravanas de carros para la emigración a Utah." (1KOD, 207)
El hermano Brigham Young cumplió así un papel muy similar a Pablo de Tarso en el cristianismo. Su energía, dedicación y clara cabeza hizo que la nueva iglesia creciera y fuera registrada como un culto más en la escena religiosa norteamericana. Salt Lake City, en el estado de Utah sigue siendo la capital de los mormones; se calcula que el 80% de sus habitantes pertenecen a este culto; y en conjunto siguen dominando ese Estado.
Resumiendo: los argumentos a favor de Joseph Smith como profeta se basan en su propio testimonio, el Libro de Mormón, experiencias de testigos, cumplimiento de profecías y la confirmación espiritual de sus seguidores. Las críticas se centran en el análisis de sus profecías y en la comparación con los criterios bíblicos para el profetismo. La aceptación de Joseph Smith como verdadero profeta depende, en última instancia, de la fe y perspectiva doctrinal de cada persona
Es decir, la visión de Dios con Jesús y las palabras que le transmitió el último inspiraron la misión religiosa de Joseph Smith, y así éste definió la naturaleza, el mensaje y la razón de ser del mormonismo como movimiento restauracionista y profético.
¿En que se diferencia este mensaje religioso de las otras iglesias cristianas que existían en el entorno de Joseph Smith?:
- En el rechazo de la autoridad y doctrinas de las iglesias cristianas existentes (las enseñanzas originales de Cristo se habían perdido y debían ser restauradas.)
2. En una nueva concepción de la naturaleza de Dios:
• El mormonismo enseña que Dios el Padre, Jesucristo y el Espíritu Santo son tres seres distintos y separados, no una Trinidad indivisible como sostiene la doctrina tradicional cristiana; cuestión, sea dicho de paso, que ya originó bastantes herejías al principio de la Iglesia.
• Dios es considerado un ser físico glorificado, y no un espíritu inmaterial, como enseña el cristianismo clásico. O sea está dotado de una carnalidad y presencia que el cristianismo ha más bien difuminado.
Como escriben los especialistas en sectas V. Jara y J. Núñez "... Más allá del aspecto cristiano que pueda tener en lo superficial, la realidad es que esta doctrina es meridianamente contraria a la fe en el Dios único y trinitario revelado por el Señor Jesucristo. Dios no es un conjunto de tres dioses unidos entre sí, error politeísta propio del mormonismo, sino que Dios es un solo ser, único y eterno en su naturaleza." (0JMV, 150). Como puede apreciarse en esta cita, los dos autores cristianos católicos rechazan completamente la idea de Dios que tienen los seguidores de Smith.
3. Se diferencian también en afirmar la "Revelación continua" (es decir la comunicación entre Dios y los humanos) y por lo tanto en la posibilidad real de que existan profetas modernos.
• A diferencia de las iglesias tradicionales, que consideran cerrado el canon bíblico, el mormonismo sostiene que Dios sigue revelando doctrina a través de profetas vivientes y que el canon de las escrituras está abierto.
• Ergo, Joseph Smith se autoproclamó profeta, vidente y revelador, estableciendo la figura del profeta moderno como cabeza de una nueva iglesia.
4. Y por último en un cambio en la "Doctrina de la salvación"
• El mormonismo enseña que la salvación requiere tanto fe como obras, mientras que el cristianismo tradicional enfatiza la salvación por la gracia mediante la fe únicamente, aunque también valora las obras, pero no con el énfasis que le dió Smith.
5. Podría agregarse, como corolario de tantos cambios, en el surgimiento de una nueva jerarquía sacerdotal que implica, como consecuencia inevitable, nuevos rituales para celebrar las reuniones periódicos de los Santos, es decir de todos los seguidores del nuevo profeta
6. ¡Ah! falta un punto importante en la diferenciación de la nueva religión: ¡la ampliación del canon de escrituras sagradas!
• Además de la Biblia, el mormonismo reconoce como escrituras el Libro de Mormón, la Doctrina y Convenios y la Perla de Gran Precio, textos surgidos de las revelaciones de Smith, y a los cuales se da prioridad sobre los antiguos.
Pero ¿es el Libro de Mormón una escritura fiable? No lo he leído, más la referencia que de éste libro me da Jon Krakauer tampoco me estimula a ello: "El Libro de Mormón está salpicado, además, como historia, de anacronismos estrambóticos e incoherencias injustificables. Por ejemplo, hace muchas alusiones a caballos y carros de ruedas, que no existieron en el continente americano en el período precolombino. Inserta invenciones como el acero y la semana de siete días en la historia antigua mucho antes de que se hubiesen inventado. Análisis de ADN modernos han demostrado de forma concluyente que los indios americanos no descienden de ninguna raza hebrea, como se pretende que descendían los lamanitas [pueblo de EEUU]. Marck Twain dijo, en un frase burlona célebre, que la pesada prosa semibíblica del Libro de Mormón era "cloroformo en letra impresa", y que la frase "y vino a suceder..." aparece en él más de dos mil veces" (1KOD, 89).
Como se puede deducir con estas referencias uno no se siente estimulado a investigar en el libro citado. De todos modos el mismo autor, quizá compadecido por la feroz crítica realizada agrega un poco más adelante: "... Los que se burlan del Libro de Mormón deberían tener en cuenta que su veracidad no es más dudosa que la de la Biblia, el Corán o los textos sagrados de otras religiones. Estos últimos textos gozan simplemente de la ventaja considerable de haber accedido al público en las brumas del pasado remoto, por lo que resulta mucho más difícil refutarlos." (ib) y en esto tengo que darle la razón, también. Por otro lado se estima, en un cálculo reciente, que de este libro se han impreso más de cien millones de ejemplares, así que ¡poca broma!
Hay otro aspecto de la doctrina del fundador que causó gran escándalo en todo el país, y es su afirmación que la poligamia es la forma matrimonial que Dios prefiere para sus fieles. Esto generó un gran rechazo en todo el país, y también en las iglesias mormonas que se fundaron en Europa, por lo que se renunció oficialmente a la poligamia en 1890.
Ese año, Wilford Woodruff, presidente de la iglesia, emitió el llamado Manifiesto de 1890, en el que declaraba el fin de la práctica del matrimonio plural, en respuesta a las crecientes presiones legales y políticas de los Estados Unidos. Sin embargo, en la práctica, algunos matrimonios polígamos continuaron ocurriendo de manera clandestina durante algunos años más. Esto llevó a que en 1904 se emitiera un segundo manifiesto, bajo la presidencia de Joseph F. Smith (sobrino del fundador de la Iglesia), que establecía castigos severos, incluida la excomunión, para quienes persistieran en la poligamia, marcando así el abandono definitivo de la práctica por parte de la iglesia principal.
El abandono de la poligamia no convenció a un parte importante de los mormones de Utah, a tal punto que se generó una escisión, y se creó una iglesia similar pero con el agregado de "fundamentalista" en la que se mantuvieron las normas iniciales. A pesar del rechazo de los no mormones y a la persecución legal se mantienen grupos pertenecientes a esta escisión en EEUU y en Canadá.
Luego de haber leído lo que yo considero bastante, sobre la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días creo que puedo escribir que ningún español medio, y en esto me incluyo, puede llegar a comprender cabalmente lo que es la mentalidad de un creyente en esta religión, que no es cristiana, pese a su nombre, sino que es una mezcla de diversas creencias incluyendo por supuesto la cristiana, pero alcanzando un grado de sincretismo realmente notable. Tal producto difícilmente se daría en otro lugar del mundo y en ese aspecto sí es el resultado genuino de la cultura de EEUU sobre todo en el período en que creciendo hasta el Pacífico, a expensar de ocupar territorios mexicanos, dominó el mayor espacio de América del Norte.
3. El candidato a profeta
Como ya he comentado la personalidad del profeta es crucial para convertirse en lo que terminará siendo. Todos tienen personalidad dominante y llaman la atención por sus dotes persuasivas. Es una constante, que se hace necesaria si el profeta quiere tener seguidores que depositen en él toda su confianza. Esta clase de personas siendo raras siempre existieron no solo como profetas sino como reyes, príncipes y algunos estudiosos. Pero en los líderes religiosos tales características son esenciales porque éstos no suelen contar con otros recursos que los que les ofrece su situación peculiar. Un rey puede, además, ser apuesto, pero ello no le es esencial ya que la fuente de su poder está en otro lado. Un obispo u otro alto funcionario no necesita más que las cualidades que le exige su cargo, pero un profeta tiene que tener algo distinto, como Jesús, para llamar la atención y ser seguido.
En el caso de Joseph Smith, hombre pobre, sin apenas recursos, en una tierra que hacía poco que se había independizado de los británicos y que estaba cruzada por una amplia gama de agrupaciones protestantes, su carisma era crucial:
“Según Fawn Brodie, biógrafa de Joseph, el profeta era de una apostura física fascinante: Era alto, fuerte y, según los criterios ordinarios, muy agraciado, salvo por la nariz aguileña y prominente. Tenía los ojos azules y grandes y las pestañas, larguísimas, daban a su mirada un aire velado y un poco misterioso [...]. Cuando hablaba con mucho sentimiento se ponía muy pálido, con una palidez aterradora, casi luminosa [...]. No era un hombre normal.
Cuando Joseph se dirigía a una multitud, tenía la habilidad de hacer que cada individuo tuviese la impresión de que era a él o a ella a quien hablaba el profeta personalmente. Parecía percibir cuáles eran las necesidades espirituales de cada santo (las esperanzas, aflicciones y anhelos más profundos de toda la congregación) y luego pronunciaba un sermón que se ajustaba en perfecta sincronía con las esperanzas personales de cada uno. Así es como Juanita Leavitt Brooks, eminente historiadora mormona, describe la primera vez que un converso llamado John D. Lee oyó predicar al profeta en Missouri en 1838 Lee había acudido dispuesto a dejarse impresionar, pero la realidad superó sus expectativas. Le pareció que Joseph Smith adquiría cuando se dirigía al público una majestuosa apostura que lo hacía parecer más alto del 1,80 que medía y más apuesto e imponente que un hombre normal. Atraía todas las miradas y se apoderaba de todos los corazones solo por magnetismo de su personalidad y manejaba a la congregación como si fuera un instrumento musical sensible a su más leve roce” (0KOD, 283) (He destacado con otro color aquellos aspectos de la descripción de la apariencia de este nuevo profeta que son sorprendentemente parecidos a los que se atribuyen, según algunos textos, a Jesús)
Son el conjunto de estas cualidades, físicas y comunicativas, lo que hacen de un hombre reunir a la multitud en su torno. Aunque el hecho de tener éxito, de fundar una iglesia que perdure, es algo que no depende de él sino de la época y sus circunstancias. Se puede decir que son muchos, en términos relativos, los candidatos a través de la historia, pero pocos los que han tenido la suerte de encontrarse justo en el entrecruzamiento de fuerzas históricas sin las cuales su prédica se habría perdido en el anonimato.
Para mí lo interesante de Joseph Smith y su Iglesia está en que muestra como puede nacer una nueva religión en tiempos modernos. No existe ninguna dificultad esencial en que tal cosa aparezca, solo se trata de reunir los elementos necesarios para que tal cosa ocurra, si bien es verdad que tal "reunión" no es fácil de dar, ni suele ocurrir a menudo, tampoco es imposible que suceda, aunque sea un hecho raro, más aún, rarísimo... pero perfectamente posible.
Incluso, a pesar de decir una herejía, me atrevo a pensar que Smith es un Jesús moderno; y que su carrera religiosa ilustra meridianamente como se puede generar una religión de la nada, aprovechando, claro está, los elementos ideológicos dispersos en el ambiente y la necesidad de las gentes en tener una fuerte referencia religiosa.
Es aquí dónde Smith me resulta muy atractivo, él no buscó su muerte, ni la anticipó como Jesús, pero bien sabía que se la estaba jugando con su apuesta. Y para el caso poco importa si Smith creía o no en lo que decía, si las visiones que tuvo fueron reales, imaginadas o inventadas. Lo que de verdad puede interesar al antropólogo-sociólogo actual es observar como se crea una religión, con mártir incluido. En algún lado leí, hace mucho tiempo, que la historia, como disciplina científica, no puede hacer experimentos de laboratorio, pero ello no quita que una observación inteligente vea como la gente experimenta con diferentes posibilidades para solventar sus problemas existenciales.
Desde un punto de vista racional, o naturalista también podría predicarse que los hechos que se dieron en el siglo VI antes de nuestra era (con Sidarta), o en el siglo I de nuestra era (con Jesús) o en el siglo VIII (con Mahoma) y de los cuales surgieron nuevas y potentes religiones si bien han sido raros no fueron únicos.
El caso de los mormones, en el XIX así lo muestran; y seguro que encontraríamos otros casos parecidos en siglos anteriores si no fuera que mis conocimientos históricos son harto limitados. Pero como muestra, basta un botón... y aquí, con los mormones, tenemos uno.
4 Cifras globales (2025)
Daré algunos datos más que muestra que el desarrollo posterior de esta congregación religiosa ha sido muy bueno; diría espectacular. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (conocida como iglesia mormona) es hoy una de las organizaciones religiosas cristianas más grandes y reconocidas a nivel global. Su presencia es significativa tanto en términos de número de miembros como de influencia social y cultural.
Una consulta a mi IA, Perplexity me ofrece los siguientes datos:
• Membresía mundial: Más de 17,5 millones de miembros registrados hasta finales de 2024. Superando al número total de judíos según estadísticas actuales.
• Congregaciones: Más de 31.600 barrios y ramas (congregaciones locales).
• Estacas: 3.608 (agrupaciones de congregaciones). Estas agrupaciones podrían asimilarse a lo que la Iglesia Católica llama "diócesis".
• Misiones: 450, con más de 109.000 misioneros de tiempo completo y de servicio en todo el mundo.
• Países: Estados Unidos sobre todo, México y Brasil son los países con más miembros mormones
En España rondan los 60 mil adeptos; cifra muy pequeña, en relación con los datos antes mostrados.
Debe destacarse la actividad incesante de misión que se impone a todos los creyentes y que explicaría, en parte, el porqué de este desarrollo. Esta actividad de propaganda y ampliación del número de creyentes es fundamental para esta Iglesia. Si se quiere comparar con alguna otra campaña misionera recomiendo leer el libro "Lutero, Calvino y Trento. La reforma que no fue" de Fernando Díaz Villanueva y Alberto Garín García (6DLC). En este texto se muestra la importancia de la tarea misionera en la recuperación de la Iglesia Católica, en el siglo XVII y XVIII, sobre todo en Alemania, realizada por la Compañía de Jesús. Los jesuitas lograron por sí solos revertir la tendencia protestante gracias a su exclusivo trabajo misionero en esta zona de Europa.
Pero no solo está la actividad misionera, los mormones trabajan activamente por su visibilidad y normalización social, participando en medios, política, negocios y cultura popular, siempre que les sea posible. Por otro lado la Iglesia se vuelve cada vez más internacional y diversa, adaptando sus programas y mensajes a diferentes contextos culturales. Así se entiende su fuerte desarrollo actual en África y América latina.
África es la región con el crecimiento porcentual más acelerado. Países como Tanzania (62,5%), Malaui (50%), Zambia (30,8%) y República Democrática del Congo (20,9%) han visto aumentos notables en el número de congregaciones y miembros entre 2019 y 2021. Otros países africanos como Mozambique, Liberia, Sierra Leona y Zimbabue también muestran crecimientos superiores al 8% en el mismo periodo.
También en el Pacífico, Papúa Nueva Guinea y otros países del área han pasado de tener pequeños grupos a establecer ramas y congregaciones oficiales, mostrando un avance en la institucionalización y presencia local. Filipinas y otros países asiáticos mantienen un crecimiento constante, aunque menor que el africano. Filipinas, por ejemplo, creció un 1,37% en el mismo periodo.
En el año 2024, el número de misioneros activos ha alcanzado cifras récord, con más de 109.000 lo que ha impulsado la apertura de nuevas áreas y la reorganización de misiones existentes; se crearon 36 nuevas misiones, alcanzando un récord histórico de 450 misiones en todo el mundo. y la participación activa, reagrupando congregaciones y adaptando programas a las necesidades locales.
Imitando a la Iglesia Católica la inclusión de líderes de distintos continentes en los órganos de decisión ha permitido una mayor sensibilidad cultural y una estrategia de expansión más eficaz y adaptada a cada región.
A pesar de este desarrollo la mayoría de las iglesias cristianas tradicionales (católica, ortodoxa, protestante) no reconocen a Joseph Smith como profeta ni le dan ninguna importancia a su Iglesia. Para el cristianismo la revelación pública terminó con los apóstoles y no consideran válida la figura profética de Smith. No obstante en algunos círculos cristianos, Joseph Smith es visto como un líder religioso fundador de un nuevo movimiento, pero no como profeta legítimo.
En el próximo capítulo me encontraré con otro profeta, pero de características completamente opuestas al aquí tratado. A tal punto se diferencian que solo su ADN sociológico los emparenta como creadores de cultos e iglesias respectivas; pero los caminos del Señor... son inescrutables.
Fin de la parte 11ª
5 Bibliografía
Nota: he tenido dificultades para obtener libros en español sobre este tema. Se nota que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no cuenta con apoyos importantes en la opinión pública española.
5IAP Inteligencia Artificial Perplexity
0JMV Vicente Jara y Jorge Núñez Los Mormones ¿De verdad sabes quiénes son? Digital Reasons 2017
5KOD Jon Krakauer Obedeceré a Dios
6DLC Fernando Díaz Villanueva y Alberto Garín García Lutero, Calvino y Trento. La Reforma que no fue Secotia
Al Capítulo 12:
https://brigantinus.blogspot.com/2025/11/cap-12-una-historia-natural-de-algunos.html
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