Cap. 4. Una historia natural de algunos profetas. De Jesús a Marx. Los primeros años.

EL CRISTIANISMO PRIMITIVO

Índice

1 Los primeros documentos: de la diversidad a la intolerancia.

1.1 La crucifixión. Una pena sin dignidad

1.2 Los Evangelios Canónicos

1.3 ... Y los mal llamados apócrifos

2 Bibliografía

__________________________________________



1 Los primeros documentos


Adecuadamente seleccionados, (esto no es broma porque había muchos y variados en su enfoque de Jesús), y por eso recibieron el nombre de "canónicos", algunos escritos pasaron a constituir los "Evangelios" de la nueva religión: Marcos, Mateo, Lucas y Juan, por orden cronológico, siendo Marcos el más antiguo. Se calcula que fue escrito alrededor del año 75, es decir 35 años luego de la crucifixión. En el Nuevo Testamento, donde en sus veintisiete libros se canonizan los únicos textos oficiales, las cartas de Pablo de Tarso que son anteriores a los evangelios, Pablo las escribió sobre los años 50, es decir solo 20 años después de la muerte de Jesús, van detrás de estos, como si fueran de menor importancia y posteriores. Ello induce a error al lector desprevenido ya que la probabilidad indica que fueron justamente los evangelistas los que aprovecharon, por lo menos en parte, las ideas que Pablo quería transmitir a las comunidades que él había creado. 


Las comunidades de nazarenos, así se llamaban al principio los seguidoress de Jesús, que eran muy variadas y dispersas por Egipto, Siria, Judea y Asia Menor (actual Turquía) fueron elaborando sus escritos, y estos, eran el resultado de las leyendas con que se alimentaban los cristianos de la primera época. Leyendas y comentarios de toda clase. El cristianismo primitivo estaba lejos de ser único, por el contrario, se podría hablar de muchos cristianismos que partiendo de la figura de Jesús, tal como se lo imaginaron, dieron rienda suelta tanto a su imaginación cuanto a todo lo que se comentaba en su mundo sobre la figura del mesías que había sido crucificado. Pablo, según se describe en sus cartas, abominaba de lo que el llamaba falsos profetas en tanto comprobaba que eran tenidas por ciertas opiniones que él consideraba erróneas.  


Es importante detenernos a analizar tales creencias "erróneas" situándonos como cristianos ingenuos que deseaban tener el máximo de información posible sobre un episodio que había sucedido antes de los terribles años que llevaron a la destrucción de Jerusalén, y a la diáspora de todos los judíos que habitaban esa región. 


-----------------------------------------------------


Posteriormente veremos como las enseñanzas cristianas, tal como se unificaron a partir de Constantino representó un paso atrás en la variedad de experiencias religiosas que por esa época atesoraba el mundo antiguo. De los escritos de Platón, Aristóteles, los cínicos, y demás escuelas filosóficas a la difusión e imposición de los Evangelios la humanidad occidental cayó en una omnipotencia teológica total. Los pensadores cristianos de la primera época se mostraron completamente contrarios a los pensadores gentiles, en tanto éstos no consideraban necesaria la hipótesis de un Dios universal que exigiese a sus seguidores atenerse a la fe y no a la razón. Creo porque es absurdo, "credibile quia ineptum est",  atribuida a Quinto Septimio Florente Tertuliano (siglo II), es el resumen de esta posición. El mismo Jesús ensalza el poder de la fe y no de la reflexión. Los últimos pensadores del mundo antiguo pagano lejos del misticismo judío estaban lejos de esta clase de opiniones y se opusieron al cristianismo con argumentos irreprochables, aunque luego olvidados. 


Celso consideró que ninguno que siguiese a Platón podría hacerse cristiano y aceptar ideas tan absurdas, Porfirio consideró también al cristianismo como desviación de la razón y dio abundantes razones para ello. Y no fueron los únicos. Y además no deja de llamar la atención que siglos después se ensalzara, como punto fuerte del cristianismo, en relación con el paganismo del mundo antiguo, el que se inclinara hacia los pobres, enfermos y desamparados cuando la Iglesia, como religión oficial luego de Constantino, estaba mucho más cerca de las riquezas y el lujo que los primitivos grupos de cristianos de la primera tanda. Aún hoy la Iglesia reivindica esa vieja bandera de ser el refugio de los oprimidos y los pobres del mundo, milenios después de la promesa incumplida de Jesucristo. Vease las encíclicas papales que podrían ser llamadas el colmo del cinismo eclesiástico si uno no creyese, también, que la Iglesia es humana y por lo tanto tiene una gran aptitud para autoengañarse. 


En todo caso los primeros siglos según nuestra cronología fueron ricos en discusiones teológicas y avisos apocalípticos sobre el inminente "fin del mundo". En cierta forma eran realistas porque era un mundo muy caótico en tanto solo el Imperio aseguraba permanencia y tranquilidad, aunque a un costo muy elevado porque las arcas romanas necesitaban más y más para mantenerse. Ahora también tenemos parecida conciencia de la precariedad de nuestro mundo, los problemas se acumulan pero las respuestas son diferentes, ya nadie piensa en que el reinado de Dios en la Tierra solucionará todos los problemas presentes. Esto nos hace aún más inermes, mentalmente hablando, frente a cambios que no sabemos hacia dónde nos conducen. Pero volviendo al siglo I, II y III tenemos abundantes documentos, la mayoría lamentablemente fragmentarios, sobre lo que representó Jesús en su momento y en su progresiva mistificación hasta llegar a ser considerado un dios viviente.




1.1 La crucifixión. Una pena sin dignidad


Morir crucificado no era una pena común, a principios del siglo I. Este castigo tenía ya un largo recurrido y en esos tiempos se reservaba sobre todo a los esclavos sublevados, y por extensión a todos aquellos que querían levantarse contra el poder imperial. Se la  consideraba una muerte humillante, por lo tanto digna de personas del rango más bajo de la escala social, o lo que resultaría equivalente, de aquellas que cometían el delito de lesa majestad intentando sacudirse el yugo romano. 


Jesús fue condenado a esa pena no por injerencia judía sino por decisión romana. Poncio Pilato consideró, por los datos que le habían llegado, y no solo por las autoridades judías, que Jesús era un alborotador que intentaba hacerse con el poder gracias a sus habilidades taumatúrgicas. Su mensaje evangélico le tenía sin cuidado, sus preocupaciones era políticas y diversos autores coinciden en que no le tembló el pulso en cumplir con su deber. El episodio de lavarse las manos y de las dudas y cavilaciones, incluidas supuestas presiones de su mujer, fueron interpolaciones posteriores para hacer más dramático el hecho y para hacer que los judíos cargaran con la mayor parte de la responsabilidad de la pena.


Los evangelistas escribieron, en el caso más cercano, el de Marcos, como mínimo treinta años después de los hechos, y ya en ese momento convenía a los cristianos rodear los hechos de la muerte de Jesús de la máxima crueldad y envidia de las autoridades judías. Además no les convenía malquistarse con los romanos, que ya eran azuzados contra ellos por los judíos, que los veían como una secta disidente y por lo tanto enemiga. Así que los evangelistas son los principales responsables de la leyenda que acusa a los judíos de la muerte de "el Señor".


Por cierto que durante muchos años, posteriores a la muerte de Jesús, la humillante muerte de éste en la cruz era motivo de escándalo para quienes no tenían ningún cariño hacia los cristianos. El hecho de que su dios hubiese tenido esa clase de muerte ya descartaba radicalmente que tuviese estirpe divina. Resultaba incomprensible para los romanos y judíos que un mesías con poderes sobrenaturales se resignase a la peor de las muertes conocidas. A la vuelta de los siglos esa misma humillación fue considerada gradualmente como una muestra misteriosa de la benevolencia divina, y se convirtió en señal distintiva de la nueva religión. 


Son diversos los autores que niegan la leyenda evangélica, por ejemplo Ariel Horovitz (director del Moriah International Center) quien sostiene que la condena y ejecución de Jesús fue una cuestión puramente romana, motivada por la acusación de sedición contra Roma. Horovitz señala que la crucifixión era un castigo exclusivamente romano y que la inscripción en la cruz (“Jesús Nazareno, Rey de los judíos”) refleja el carácter político de la condena. Además cuestiona la historicidad de la supuesta incapacidad del Sanedrín para aplicar la pena capital y señala que los evangelios pudieron haber modificado la narrativa para exculpar a los romanos y culpar a los judíos.


Otro autor es Gerson Leite de Moraes (historiador, filósofo y teólogo): Afirma que Jesús fue visto por Roma como un líder revolucionario capaz de provocar una revuelta política. La acusación formal contra Jesús fue de carácter político (“pervirtiendo a la nación”, “prohibiendo dar tributo al César”, “proclamarse rey”), lo que preocupaba especialmente a las autoridades romanas. 


Moraes también señala que el episodio de Pilato lavándose las manos se presenta en los textos religiosos, pero sugiere que la acusación y condena fueron esencialmente políticas y romanas.


Y no olvidemos que Filón de Alejandría, filósofo judío del siglo I, si bien no se refiere directamente a Jesús, describe a Poncio Pilato como un gobernador implacable y durísimo; poco dado a la clemencia, lo que contradice su imagen icónica como un funcionario que rechaza condenar a Jesús. Tal curriculum refuerza la idea de que la decisión fue completamente romana.





4.2 Los Evangelios Canónicos


San Ireneo de Lyon (c. 125-202) fue el primer sistematizador de los escritos que se encontraban en las diversas comunidades cristianas: "Irineo promovió un conjunto de textos de la época de los apóstoles. Junto al evangelio de Lucas,  incluyó el de Juan y los otros dos a los que se concedía, por lo general, más crédito: uno atribuido a Mateo, un publicano a quien Jesús había convocado, y otro a Marcos, el célebre fundador de la iglesia de Alejandría. Comparadas con estas, declaró ireneo, todas las demás crónicas de la vida y las enseñanzas de Cristo era como "lazos hechos de arena". Con el paso de las generaciones, desaparecieron aquellos que habían conocido a los apóstoles, y los fieles hallaron en los evangelios del canon de ireneo un ancla firme y segura al pasado; sin duda, era un nuevo testamento" (1HDC, 123). 


Aparte de la sistematización de la literatura cristiana Irineo escribió, en cinco tomos, un tratado "Contra las herejías" en el que se criticaba y refutaba las doctrinas gnósticas rechazando su dualismo y elitismo. También argumentó que el Dios del Antiguo y del Nuevo Testamento es el mismo, eliminando de una tacada a todo el judaísmo al convertirlo en un simple antecedente de Jesús. 


Los cuatro evangelios citados, que a partir de Irineo son los considerados "canónicos" por orden cronológico: Marcos, Mateo, Lucas y Juan. Sin embargo estos evangelios no son los primeros escritos dejando constancia de las actividades de Jesús, primero fueron las famosas cartas de Saulo de Tarso, más conocido por Pablo. No obstante en los evangelios las cartas se colocan a continuación siendo el primero Mateo, al que posteriormente se llegó a considerar como el más cercano a la crucifixión; solo en tiempos modernos se estableció que el más cercano a este hecho fue el de Marcos.


"El evangelista Mateo comienza su historia con una lista de los antepasados de Jesús y relatando algunos acontecimientos de su infancia. Pasa luego a narrar, en cuadros que se van alternando, los hechos y las enseñanzas de Jesús, para concluir con los relatos de la pasión, las apariciones del Señor resucitado y el envío de los discípulos a todas las naciones. Este evangelio se distingue de los otros, ante todo, por su manera sistemática de organizar las palabras de Jesús." (0BET, 1537)


Para Rogerson (51RIB, 154; Lib. 164,2) Este era el evangelio preferido por la Iglesia primitiva ya que en su contenido se encuentra el cumplimiento de las profecías de la Biblia Hebrea, a la par que considera a Jesús el nuevo Moisés. También contiene abundantes descalificaciones a escribas y fariseos. Es un evangelio dirigido a los judíos, a los cuales se quiere convencer de que la nueva Iglesia es la auténtica heredera del Antiguo Testamento. 


Así la teóloga Uta Ranke Heinemann escribe: "Siempre que Mateo creía haber encontrado en algún pasaje del Antiguo Testamento algo así como una profecía se esforzaba en hallar en la vida de Jesús eventos que pudieran cuadrar como cumplimiento del vaticinio. En caso de necesidad, él inventa eventos." (0RNA, 37)


Se calcula que Mateo fue compuesto en Antioquía, entre los años 80-90, después del de Marcos. Aunque se suponía que Mateo fue un testigo ocular de Jesús actualmente ya no se acepta tal hipótesis. Se considera que el 60% del texto es muy parecido al de Marcos y el 30 % procede de la famosa fuente anónima Q (del alemán Quelle, fuente). El 10 % restante se supone que Mateo utilizó la tradición oral de su época, aderezada con sus propias interpretaciones apologéticas. 


El segundo evangelio es el de Marcos, en la Biblia de Estudio MacArthur, pág. 1305, (protestante) se dice "Marcos, por quien este Evangelio es nombrado, fue alguien que estuvo muy cerca del apóstol Pedro y un personaje que continuamente aparece en el libro de los Hechos, donde es conocido como "Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos"."


La Biblia Ecuménica (0BET, 1596) es más prudente en quién fue el autor de este evangelio, solo afirma "Debemos a los autores cristianos del siglo II la atribución de este evangelio a Marcos (identificado con el personaje del mismo nombre que se menciona en Hechos (...) De esa misma época es la noticia de que fue escrito en Roma, después de la muerte de Pedro y de Pablo. Se puede colegir a partir de diversos textos que los lectores a quienes en primer lugar se destinó eran cristianos no judíos, posiblemente romanos."


Pero la atribución a Juan Marcos no se sostiene según la investigación moderna. 


Entre los argumentos que esgrimen los especialistas para dudar de la autoría tradicional se encuentran:

El evangelio contiene errores geográficos y culturales sobre Palestina, lo que sugiere que su autor no era originario de la región.

La teología y perspectiva del texto parecen estar más alineadas con las ideas de Pablo de Tarso que con las de Pedro.

Pedro, supuesto testigo principal, no es retratado de manera especialmente favorable en el relato.


Críticos como Antonio Piñero han argumentado que elementos centrales del evangelio, como el llamado “secreto mesiánico”, son construcciones literarias y teológicas del autor para explicar la incomprensión de los discípulos y justificar la muerte de Jesús en la cruz, más que recuerdos directos de un testigo ocular. Esto refuerza la idea de que el evangelio refleja una interpretación teológica posterior, no una crónica directa de hechos.

Por estas razones, la mayoría de los expertos sostiene que el Evangelio de Marcos fue escrito por un autor cristiano anónimo, probablemente después del año 70 d.C., para una comunidad de cristianos no judíos, y que la atribución a Marcos surgió posteriormente como una forma de dotar de autoridad apostólica al texto.


Resumiendo, se calcula que escrito entre los años 70-80 y no hay acuerdo entre los especialistas de cual fue su verdadero autor. 


El tercer evangelio es el de Lucas: "El Evangelio según Lucas muestra evidentes semejanzas con los otros dos evangelios sinópticos (Mateo y Marcos), y a la vez presenta de manera peculiar la persona y la obra de Jesucristo. Por otra parte, forma una unidad literaria y teológica con los Hechos de los Apóstoles, como claramente se indica al comienzo de este libro, donde el autor mismo resume el contenido de su evangelio..." (0BET, 1632)


Tradicionalmente se suponía que Lucas fue médico y que acompañaba a Pablo en algunos de sus viajes. En cuanto a los Hechos de los Apóstoles, la segunda parte del escrito de Lucas, éste también uso documentos de la Iglesia de Antioquía sobre los viajes de Pablo agregando relatos populares. Se calcula que fue escrito en torno a los años 90. Es un Evangelio sensible a los pobres y a las mujeres. (ver Lib. 164, 3, sobre el libro de Rogerson, 51RIB, en inglés). 


"El Evangelio según Juan, comparado con los otros tres evangelios, aparece con rasgos literarios y teológicos muy definidos. Desde el principio nos presenta a Jesús como la Palabra divina, el Hijo único de Dios enviado por el Padre a dar a los hombres la luz y la vida." (0BET, 1691). 


"Aunque el nombre del autor no aparece en el Evangelio, la tradición de la iglesia primitiva fuerte y consecuentemente lo identificó como el apóstol Juan (...) Juan escribió el Evangelio durante su residencia en Éfeso en Asia Menor cuando él era avanzado en edad..." (0BEM, 1419).


La visión actual de este Evangelio es muy diferente; se cree que es el resultado de un largo proceso de creación con intervención de varios autores, que recogen las controversias entre comunidades y entre cristianos judaizantes o ya alejados de éstos. Resulta un texto complejo en el cual Jesús urge a creer en su misión como enviado del Padre. Se supone que fue compuesto a finales del siglo I, alrededor del año 100. (51RIB, 157, Ver Lib. 164, 4)


El Evangelio de Juan se caracteriza por un estilo más poético, reflexivo y profundo, con largos discursos teológicos y simbólicos, en contraste con el estilo más sencillo, directo y narrativo de los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas). Mientras que los sinópticos presentan parábolas como recurso didáctico, Juan opta por discursos extensos y diálogos cargados de simbolismo, como los famosos “Yo soy” (por ejemplo, “Yo soy la luz del mundo”, “Yo soy el pan de vida”), que subrayan la identidad divina de Jesús.


Los evangelios canónicos continuan con  Los Hechos de los Apóstoles  El texto, atribuido tradicionalmente a Lucas, narra la propagación del Evangelio desde Jerusalén hasta Roma, presentando la misión de los apóstoles, especialmente de Pedro y Pablo, como cumplimiento del mandato de Cristo.


Desde el siglo XVII, los estudiosos han señalado que el relato de Hechos es incompleto y presenta una imagen idealizada y armoniosa de la Iglesia primitiva, en contraste con las cartas de Pablo, que muestran más tensiones y conflictos. Además, y esto es muy significativo, omite hechos relevantes como las muertes de Pedro y Pablo y la destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70, lo que llevó a la dispersión de la comunidad judeo cristiana de esta ciudad. Tales omisiones han llevado a cuestionar su valor como fuente histórica directa.


Por otra parte el texto tiende a presentar a los dirigentes judíos como enemigos, culpables irredentos de la crucifixión de Jesús, y a los romanos de manera más benévola, a pesar de que la ejecución fue hecha por autoridades imperiales; lo que algunos ven como un intento de trasladar toda la antipatía de los cristianos hacia los judíos que rechazaron al mesías. 


"Hechos" es considerado por muchos expertos como una obra literaria con un fuerte propósito teológico: explicar cómo el mensaje de Jesús, originalmente judío, se expandió hacia los gentiles debido al rechazo de la mayoría de los judíos. Pero significativamente, busca mostrar la legitimidad del cristianismo como continuación del judaísmo y su derecho a existir bajo la protección legal romana.


Algunos estudiosos, como Ferdinand Baur, han sugerido que el autor reescribió la historia para presentar una imagen unificada de Pedro y Pablo, promoviendo una ortodoxia común frente a las divisiones internas del cristianismo primitivo.


La presencia de múltiples milagros hechos por los apóstoles, milagros que se consideran efectuados por delegación del Señor, es vista con escepticismo por parte de la crítica especializada, que los considera poco fiables como cualquiera puede suponer. Además, se cuestiona la autenticidad de los discursos atribuidos a los apóstoles, ya que probablemente fueron compuestos o resumidos por el autor, o los autores, reflejando la posición apologética del texto más que una descripción del contenido de éstos. 


El Evangelio sigue con las cartas de Pablo de Tarso. Cuenta la Biblia Ecuménica, en su prólogo a las cartas: "La predicación del evangelio se había hecho originalmente de viva voz, y los que abrazaban la fe cristiana se unían formando comunidades o iglesias. Los predicadores iban de un lugar a otro anunciando a Cristo en muy distintas regiones del mundo conocido en el siglo I. A veces, cuando se encontraban muy lejos, necesitaban comunicarse con algunas de aquellas comunidades cristianas para instruirlas más en la fe, para animarlas y exhortarlas, y también para corregir deficiencias. Las cartas eran el medio de mantener esa labor pastoral con personas ausentes. Constituían, además, un método excelente para hacer que las instrucciones impartidas quedasen consignadas de forma permanente." (0BET, 1789)


La primera carta que sigue a Hechos en el Nuevo Testamento es la Carta de Pablo a los Romanos. En el orden cronológico de las cartas de Bable, es la séptima, y es la que contiene la exposición más amplia de la doctrina cristiana en sus escritos. Escrita hacia el año 56-58 d.C., probablemente desde Corinto, al final de su actividad misionera en Oriente.

A diferencia de otras cartas, Pablo no fundó la comunidad cristiana de Roma, por lo que la epístola sirve como carta de presentación y síntesis de su evangelio, buscando la comunión y el apoyo de la iglesia romana para su proyecto de evangelización hacia Hispania. Está dirigida a esta comunidad, compuesta mayoritariamente por gentiles, y también por judíos, y a las tensiones que se producían entre ambos bandos tratando de armonizar sus diferencias. 


Lutero la consideró la pieza principal del Nuevo Testamento "el evangelio más puro" (5BLA, 122). Pablo no conocía en persona a esta comunidad cristiana y esa distancia le permite una declaración bien fundada y de clara exposición. Los cristianos judíos, acérrimos enemigos de Pablo llegaron a cuestionar si Pablo era judío, afirmando que un griego que se convirtió al judaísmo para ganarse el amor de una joven de Jerusalen (5BLA, 125). De esta carta circularon múltiples copias en su época (51RIB)


En esta epístola Pablo habla de la justificación por la fe: La salvación es un don gratuito de Dios que se recibe por la fe en Jesucristo, no por las obras de la Ley. De la universalidad del evangelio: El mensaje de Cristo es para todos, judíos y gentiles por igual. Del pecado y la gracia: Pablo describe la condición pecadora de la humanidad y la necesidad de la gracia divina para la redención. Y de la vida cristiana: conteniendo exhortaciones prácticas sobre la vida en comunidad, el amor mutuo, la obediencia a las autoridades y la convivencia entre cristianos de diferentes orígenes


Las otras cartas de Pablo, Tesalonicenses, Gálatas, Corintios 1 y 2, Filipenses etc. son cartas en los que el predicador desarrolla diversos temas como la necesidad de llevar una vida honrada, humilde y de apoyo a los creyentes, la predicación a los no judíos y que el reino de Jesús está al caer, y cuestiones parecidas. Carecen de importancia para el que no se toma en serio la resurrección de Jesús y otros temas teológicos. Pablo es el que extiende el mensaje cristiano mucho más allá del pueblo judío y por lo tanto podría decirse que es su segundo fundador, sin hacer grandes milagros ni tener una muerte tan dramática.  (Ver para el análisis de las epístolas a 51RIB, 137 y ss). Cada vez que leo o escucho la historia de Pablo de Tarso no puedo dejar de pensar que él fue el verdadero creador del Cristianismo. Si no hubiese existido el mundo actual sería muy diferente, probablemente no peor ni mejor, pero otra religión habría alcanzado el monopolio religioso en los siglos posteriores. 




1.3 ... y los mal llamados Apócrifos 


La cantidad de evangelios no canónicos es muy grande; desmesurada. Tengo 57 en mi base de datos (apócrifos.numbers) y hay muchos más en los libros que puede repasar (ver "Los libros perdidos del antiguo testamento y otros apócrifos judíos" de Gustavo Vázquez Lozano). Son demasiados para repasar y además su lectura se me hace terriblemente trabajosa porque contienen toda clase de cuentos inverosímiles, fruto de la imaginación desquiciada de la gente de esa época. Unos tiempos en que la especulación en lo sobrenatural parece ser la ocupación de mucha gente de espíritu religioso. Así que solo me concentraré en unos pocos, los únicos que me parecen algo amenos y que pueden aportar algún dato en el conocimiento de Jesús: el Evangelio de Tomás, el Evangelio de los Egipcios, el Evangelio de Felipe, el Evangelio de Judas y el Evangelio de María.


Es cinco evangelios son una pequeña parte de una gran colección de escritos sobre Jesús, su muerte, su infancia, sus padres, apóstoles y demás personas que lo rodearon en los pocos años de su profesión de mesías. Destacarlos es una decisión arbitraria y solo se justifica en que me llamaron la atención por alguna característica que los distingue. 


El Evangelio de Tomás es uno de los más interesantes porque en él se conservan 114 dichos de Jesús, o que se atribuyen a él, y aunque la mitad ya se encuentran en los evangelios canónicos la otra mitad no son aceptados por la Iglesia en sus textos sagrados. En este evangelio Jesús aparece ofreciendo una enseñanza secreta, no divulgada a todos sus seguidores. Considera que la "salvación" no solo se obtiene por la fe sino por la comprensión de las enseñanzas que Jesús transmite a sus discípulos; una enseñanza esotérica, en el sentido de que es para pocos. (ver evTomas.pages).


El Evangelio de Felipe (ver 0TEA-EF,  163) no es una narración ni una colección de sentencias de Jesús sino una "colección de explicaciones teológicas" que bien podían usarse para "la catequesis en un grupo gnóstico". Es una obra anónima, se lo denomina "de Felipe" porque es el único personaje conocido que se cita allí. Lo cual tiene cierto sentido porque es el apóstol Felipe el que tenía predicamento entre los gnósticos. 


La obra se compuso probablemente a principios del siglo III. El traductor al español Fernando Bermejo, en la colección "Textos gnósticos. Biblioteca de Nag Hammadi, II, 19 resume los tema principales tratados en este evangelio:

"- Énfasis en el carácter cristiano del autor...

"- ... distintas categorías de hombres,  y la dignidad única de hombre "espiritual" o "gnóstico.

"- La idea de que lo semejante se emparentó con lo semejante y se conoce por lo semejante...

"- Diferenciación entre el que ha recibido el espíritu en verdad y el que lo ha recibido sólo en apariencia...

"- La necesidad de experimentar la resurrección antes de la muerte...

"- Denuncias contra los arcontes y las potencias malignas...

y así una cantidad de temas propio de la visión gnóstica del cristianismo. Ampliar en 0TEA-EF, 167 y ss. 


El Evangelio de Judas (ver 0TEA-EJ, 203), "...fue descubierto en 1972, en una cueva a 16 km al norte de la ciudad de El Minya, en el Egipto Medio" (ib., 207) Presenta la forma de un diálogo entre Jesús y su discípulo Judas Iscariote. Es un texto copto datado aproximadamente en el año 300 traducción de un original griego de mediados del siglo II. Lo más curioso de este evangelio es que Judas aparece como el discípulo predilecto de Jesús. Este evangelio era muy utilizado por los gnósticos cainitas, que se caracterizaban por transformar en héroes algunos malvados del relato bíblico, como Caín frente a Abel, y otros similares en la biblia hebrea. Este evangelio se opone a la imagen de Judas que dan los canónicos desde Marcos hasta Juan. 


Yo lo leí y parece muy claro y convincente. Otra cosa es tomar partido, cosa absolutamente dudosa. Además hay algunos estudiosos que opinan que Judas nunca existió y que solo fue un personaje mítico inventado por los evangelios canónicos (0TEA-EJ, 213).


El Evangelio de Maria (0TEA-BM, 185) Forma parte de un códice que C. Reinhardt compró en El Cairo en 1896, de origen desconocido, aunque podría ver de la ciudad egipcia de Akhmim. Está escrito en copto y es de principios del siglo V, o finales del IV. Se divulgó a partir de 1955 (ib, 186). Se denomina así porque al final aparece "Evangelio de Mariam". Algunos opinan que esta Mariam es María, la madre de Jesús, pero para otros se trata de Maria Magdalena. 


En este relato los discípulos piden a Mariam que les diga palabras de Jesús que recuerde, porque sabían que "El Salvador le apreciaba más que a las demás mujeres" (ib, 189). Pedro critica a sus compañeros porque se plantea si el Salvador podía haber hablado de ciertas temas importantes con una mujer. Mariam se echa a llorar y dice: "Pedro ¿es que crees que he reflexionado estas cosas por mí misma y que miento respecto al Salvador?" (ib, 190).


El evangelio primero fue catalogado como gnóstico, sin embargo la crítica actual ve otras influencias ideológicas diferentes como el pensamiento estoico y la filosofía de Filón. (ib. 192). Este evangelio puede traslucir la protesta de quienes no estaban de acerdo con el rumbo que estaba tomando la Iglesia respecto de la  posición y el papel de las mujeres; problemática que viene de lejos (ib, 199)


El Evangelio de los Egipcios es posterior al año 150, pero es "seguramente el evangelio apócrifo-gnóstico más antiguo" (0SEA, 53). Por "egipcios deben entenderse los provincianos de Tebaida y de Libia, en contraposición con los egipcios de la capital (Alejandría)" (ib).


Se aparta de la doctrina de la Iglesia en cuestiones como la condenación del matrimonio, teorías gnósticas sobre el alma y otras diferencias. "No obstante, en lineas generales debía parecerse bastante a San Mateo, lo mismo que el Evangelio de los Hebreos." (ib.).


Principios del siglo II. Figura femenina capital: Salomé. Utilizado por cristianos no hebreos de Egipto. Ideal ascético.


Así se pueden analizar una treintena de escritos de los primeros siglos después de la muerte de Jesús, donde el cristianismo se expandió por todo el imperio romano y la diversidad de creencias, a partir de la aceptación de la figura de Jesucristo, fue la norma. Una época de gran libertad y creatividad que poco a poco se fue podando para conformar una doctrina unificada, condenándose como herejes todos los escritos que no se ajustaran a los canónicos. 




Fin de la 4ª Parte



2 BIBLIOGRAFÍA


1HDC Tom Holland Dominio. Una nueva historia del Cristianismo Atico de los Libros 2020 Dominion. The Making of the Western Mind 2019


0BET Varios Biblia Ecuménica TANAK Ed. Edelvives 2da. ed. 2018


0RNA Uta Ranke Heinemann No y Amén. Invitación a la duda Siglo XXI


51RIB John William Rogerson Una Introducción a la Biblia


5BLA Tom Bissell Los Apóstoles. Historia y leyenda de los discípulos de Jesús


0TEA-EF Antonio Piñero El Evangelio de Felipe en Pius-Ramón Tragan "Los Evangelios Apócrifos"


0TEA-BM Carmen Bernabé Ubieta El Evangelio de Maria en Pius-Ramón Tragan "Los Evangelios Apócrifos"


0SEA Aurelio Santos Otero Los Evangelios Apócrifos La Editorial Católica 1956


Pasemos al Capítulo 5:https://brigantinus.blogspot.com/2025/09/cap-5-una-historia-natural-de-algunos.html?view=flipcard


ÍNDICE GENERAL

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una historia natural de algunos profetas. De Jesús a Marx. Índice General

Cap. 13. Una historia natural de algunos profetas. De Jesús a Marx

Cap. 2 "Una historia natural de algunos profetas. De Jesús a Marx". Del pluralismo cristiano al monismo de la Iglesia