12 jun. 2010

Saber "Historia"

El cultivo de La Historia (así, con mayúsculas) es cuestión peligrosa, tanto para el que se mete en ella como para sus vecinos y sociedad circundante.
Nuestro mundo es una curiosa combinación de datos reales, provenientes directamente del exterior, y de creencias, mitos y sugestiones. Es previsible que lo que creemos que "ha pasado" influya en nuestro presente, de la misma forma que lo hace la previsión del futuro (y si no, que lo digan ahora los que consideran que la gran crisis económica que padecemos es básicamente una "crisis de confianza" de los mercados).
Se ha acusado, y con razón, a los historiadores y periodistas como los atizadores de los odios y antipatías que desmembraron de manera cruenta a Yugoslavia a principios de los 90. El "recuerdo" de viejas matanzas... inspiró la mano de los asesinos dispuestos a vengarlas.
Sin embargo no siempre debería ser así, y quizá tendríamos que luchar un poco más para desasirnos del peso del pasado, sin ignorarlo ni negarlo. Como escribía Acton y menciona en su pequeño e interesante libro "Qué es historia", Edward Hallet Carr:

 "La historia debe ser quien nos libre, no sólo de la indebida influencia de otros tiempos, sino de la indebida influencia del nuestro, de la tiranía del mundo que nos rodea y de la presión del aire que respiramos" (pág. 58 de la edición española).