1 jun. 2009

Vejez y la frontera de uno mismo


"Me entra vértigo al pensar a cuántos ascensos y caídas, a cuántas apariciones fulgurantes seguidas de vuelcos repentinos, a cuántos improvisos pasos de la memoria al olvido ha asistido una persona de mi edad. No puedes seguirlos todos. En cierto punto te ves obligado a pararte jadeando, y te consuelas diciéndote: "No vale la pena". Hay un momento, observa también Améry, que marca "el final de la posibilidad de llegar más allá de uno mismo en sentido cultural". Insinua también que el momento de ese giro son los cincuenta años."

en "De Senectute", de Norberto Bobbio, Taurus, Madrid, 1997, pág. 30

Una visión pesimista de la última etapa de la existencia humana. Disiento con ella; se puede cambiar hasta el minuto final antes de expirar... a la edad que sea. Y digo "hasta el minuto final", porque también hay que dejar un tiempo para que el cambio se estabilice. 

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