
Tenemos recursos a nuestra disposición, pero la ignorancia y sobre todo la falta de imaginación los deja al costado, sin uso. Un ejemplo de lo que digo es la utilización del ajedrez para educar a reaccionar luego de reflexionar y no inmediatamente. Escribe Edward del Bono:
"...los jóvenes violentos a quienes se enseñó a pensar se volvieron menos violentos porque ya no debian recurrir de inmediato a un violento clisé reactivo."
En "Seis sombreros para pensar", pág. 29



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