20 sept. 2016

Zygmunt Bauman

Inmediatamente terminada la Segunda Gran Guerra, en el 45, J.P. Sartre triunfó en París con su filosofía “existencialista”. No la entendieron mucho sus seguidores, pero no importaba demasiado, tenía el aroma y ofrecía el ambiente intelectual adecuado para explicar como se sentían los jóvenes supervivientes al reciente holocausto fratricida; Europa estaba asolada y el existencialismo se entendía mejor en las calles de París, Viena o Hamburgo que en los ambientes académicos de siempre. Algo parecido, no igual ni equivalente, sucede con Zigmunt Bauman: nos habla de lo que experimentamos a diario, y le da una coherencia que no sospechábamos que la tuviera.

Bauman nos habla de como la sociedad ha ido cambiando profundamente mientras gran parte de su superestructura ética permanece como un castillo en el aire. Estamos en la etapa “líquida” del capitalismo. Líquida como opuesta a sólido, todo cambia, todo fluye y no hay ningún punto inmóvil. La cualidad de “liquidez” abarca todo: las relaciones laborales, las familiares, las sexuales. Uno siente que todo es transitorio e impredecible; se acabó el trabajo seguro, de por vida, los matrimonios indisolubles y el sexo monógamo. Puede ser que sea así en algún momento, pero la clave está en ese “algún momento”; luego pasará y estaremos en otra cosa.

Los vínculos que nos ligan de mil manera en la vida cotidiana persisten, sólo que un poco más flojos: se justifican en tanto y en cuanto nos ofrecen seguridad y felicidad; sino deben ponerse en cuestión; pueden pudrirse. Los psicólogos nos alertan y los libros de desarrollo personal nos persuaden: el sacrificio es inútil sino encuentra pronta correspondencia.

Así una relación que no se justifica por su beneficio debe ser abandonada; y de la misma forma sabemos que nos abandonarán si dejamos de cumplir las expectativas de nuestros seres amados. Todo es, pero puede no-ser si la cuenta de resultados no funciona. 

Se acabó el sacrificio por el sacrificio, y la búsqueda de la felicidad del otro como medio para llegar al cielo; ahora también nuestro mundo más privado se ha mercantilizado y por lo tanto solo estamos seguros en tanto producimos lo que otros necesitan consumir.
Zigmunt Bauman no moraliza, no critica, no levanta el dedo admonitorio: las cosas son como son y él se limita a comentarlas, pero el mismo comentario duele en tanto nos hace ver que en el corazón de nuestra seguridad está anidado el gusano de la corrupción líquida.

Y el “otro” en nuestro mundo es también fuente de inseguridad en tanto sea imprevisible, y como lo es, como está necesitado de serlo, el “otro” nunca es una fuente de confianza completa.

Además cierta clase de “otro” ofrece un peligro aún mayor, en tanto sea aún más imprevisible, más extraño, y más ajeno a nuestro mundo líquido. De ahí que el musulmán es ahora, como en el siglo XV, una nueve fuente de ansiedades. Comparativamente es más sólido, ya que no acepta nuestro mundo lleno de “peros” e incertezas. Se hace sólido por contraste, y así, al mismo tiempo, se convierte en el cuchillo potencial que puede, de un tajo, cortar la mantequilla europea. No cree en la liquidez, no acepta el relativismo, no soporta la igualdad, y siendo completamente lo “otro” es, en consecuencia, el personaje más amenazante que podamos imaginar. En realidad este musulmán que llega en esquifes a las costa del vientre blando de Europa, se asemeja al bruto vikingo de los tiempos inmemoriales, que no asalta, ni incendia, ni viola, pero mendiga con una prepotencia insolente que hace arrugar hasta al más pintado. Y ahora Merkel está pagando por su visión beatífica del inmigrante que arriba con un pan bajo el brazo. 


No digo aquí que todo lo que acabo de escribir lo haya dicho Z.B. creo que sí lo fundamental, y lo demás se puede deducir de sus reflexiones. Como ves, es un filósofo imprescindible para entender lo que nos pasa. Yo también soy hijo de la “liquidez”, y si me apuran la prefiero a la sociedad anterior; pero tenemos un fuerte costo que pagar, y de esto no podemos escaparnos. Mirar de frente cuanto nos cuesta puede ser, también, una manera de mejorar nuestro mundo. Abordamos cuestiones muy complejas y no tenemos más que eslóganes y citas papales para enfrentarnos a ellas; estamos desnudos en nuestra liquidez; no queremos perder lo que tenemos y tampoco estamos dispuestos a enfrentarnos con nuestros demonios. Más aún rechazamos el pasado esclavista, violento e imperialista europeo como si así lográramos que todo el mundo lo olvide; pero no lo olvida nadie… sólo lo simulan; y nosotros estamos a dos velas: queremos ser santos y tenemos un miedo cerval a que nos den… si nos quedamos admirando las margaritas que crecen en los caminos. 

15 jul. 2016

Hienas locas

Algunos de los recientes atentados han sido causados por personajes aislados, sin estar en contacto con otros terroristas -salvo sus lecturas registradas en internet-. Esto ha motivado que los medios los llamen "lobos solitarios". Pienso que no es una buena denominación.

En realidad ningún animal es capaz de hacer tal daño sin ninguna razón lógica -protegerse, defenderse o alimentarse-, y llamar a uno de estos locos con el nombre de una especie es una exageración y una injusticia hacia el reino animal.
De todos modos es muy larga la tradición humana en adjudicarnos características de otros animales, vestirnos y disfrazarnos con sus pieles y cuernos, y tomar otras apariencias para asustar a nuestros semejantes.

En ese caso reconozco que señalar a unos terroristas con un animal despreciable o terrorífico tiene un gran impacto dramático. Pero en tren de elegir especie y nombre... yo pienso que el que mejor les cuadra es el de "hienas", un animal feo, desagradable y que además es capaz de emitir una carcajadas de lo más siniestras. Así que, si vamos a renombrarlos, mejor hablar de hienas y no de lobos, un animal mucho más noble y con una fama inmerecida. Y si queremos abundar en la descripción, nada mejor que hienas locas, porque han enloquecido a fuerza de adoptar una ideología que tampoco comprenden bien y que sólo les sirve como taparrabos intelectual. 

16 nov. 2012

Grupos en Facebook

He escuchado (y leído) opiniones muy peyorativas sobre las "redes sociales" y en particular sobre Facebook. No dejan de tener razón, algunos, en sus críticas; pero suelen quedarse en lo que no les gusta... sin hacer ningún esfuerzo por modificar la situación.

Sin embargo creo que "no hay nada nuevo bajo el sol" y en este caso quiero decir que entre tontos no se puede crear nada inteligente... pero ¿es posible lo contrario? Quiero decir si entre gente inteligente ¿se puede crear algo inteligente?

Un intento de lo segundo podría ser "Wittgenstein", "Destripando Ideas", "Deuteroaprendizaje" y "Leyendo" aunque mejor juzgar por uno mismo.

27 jun. 2012

Me gusta la gente inteligente

El concepto de "inteligencia" tiene muy buen ver. Se aprecia, engalana y da esplendor. Además tiene la gran ventaja de que se puede aplicar a pobres, jubilados y otra gente de fortuna, y por lo tanto resulta más democrático que, por ejemplo, "tener estilo".
Pero veamos un poco a que nos referimos cuando adjudicamos a alguien el susodicho concepto. Se supone que la conducta inteligente se manifiesta como la capacidad de responder con eficacia y pertinencia a cualquier situación novedosa o problemática. También la capacidad de inventar nuevas reglas cuando las presentes no funcionan bien, y por supuesto, la capacidad de sacar provecho de situaciones fortuitas, algo que específicamente también recibe otro nombre, no tan elogioso: oportunismo.
Por último la palabra "inteligente" puede describir aquel que es hábil para distanciarse de los problemas particulares, encontrando en ellos pautas o modelos que pueden explicar la causa de éstos en múltiples circunstancias. Sería este último concepto el más cercano a una inteligencia científica, ya que la ciencia busca siempre obtener ese resultado.
Ahora bien, al lector no se le escapa que este pequeño artículo está escrito con cierto tono irónico, y por lo tanto, ligeramente distante. Para decirlo con otras palabras: al autor no le convence demasiado el uso del término; o por lo menos su uso tan difundido y habitual. ¿Es éste artículo más inteligente, por efecto de esta "distancia" psicológica que manifiesta?
Recuerdo que dos investigadores israelíes Daniel Kahneman y Amos Tversky descubrieron ya hace bastante tiempo que nos comportamos a menudo irracionalmente. No somos tan lógicos como suponemos, y hasta los más inteligentes suelen dar respuestas radicalmente diferentes al mismo problema, cuando está planteado en términos ligeramente distintos.
Nuestras emociones intervienen decidiendo que dejar que mueran, por ejemplo el 20% de los enfermos, si se salva el 80% puede ser un riesgo asumible. Pero cambia nuestra decisión si nos hablan de dejar que mueran 20 personas, con nombre y apellido, aunque se salven todas las demás.
Y aquí la inteligencia, tal como antes fue definida, no tiene mucho que decir. Sobre todo si alguna de esas veinte... son amigos o familiares nuestros.
Nos agrada elogiar a los que nos caen bien: "a nadie amarga un dulce" sentencia la sabiduría popular. Me parece una conducta inteligente. Pero si pensamos un poquito en nuestro "elogio" es posible que nos quedemos con una sensación de confusión. Quizá tal análisis no sea algo apropiado en las circunstancias cotidianas. O con otras palabras: no sería inteligente hacerlo. 

12 sept. 2011

Bilingüismo en Cataluña, o en cualquier otra parte.

Mi experiencia me indica que donde hay bilingüismo la gente está más abierta al aprendizaje de idiomas.No tengo ideología nacionalista... de ninguna clase. Más aún, pienso que el recurso al nacionalismo es más peligroso que beneficioso para el estado del mundo de hoy. Pero el bilingüismo si bien puede ser patrocinado por algunos nacionalismos no quita que sea positivo en sí, de la misma forma que Hitler apoyo la cultura física en las escuelas y eso no desmerece la importancia de ésta.
A veces las buenas ideas se "queman" porque en algún momento ha sido patrocinada por los enemigos de la libertad, y hay que andar con cuidado, para no tirar al bebé junto con el agua sucia.
Por lo tanto sugiero que los niños deberían aprender como mínimo otro idioma, aparte del que conocen por su familia o entorno, y que tal cosa genera una sociedad más tolerante y abierta... independientemente de los intereses que promuevan esta política.

29 may. 2011

El cerebro y el tiempo

Acostumbrados a medir el tiempo con las diversas clases de relojes que están a nuestra disposición, no contemplamos la posibilidad de que esta medida no sea, en si mismo, una medida "objetiva" de esta dimensión de nuestra realidad.
Quizá convenga que leamos el siguiente artículo y reflexionemos sobre lo "obvio":
Minadatos: El cerebro inventa el tiempo

6 dic. 2010

Yo estuve allí

"Aunque esté profundamente arraigada, es totalmente errónea la idea de que los que tomaron parte de forma efectiva en grandes acontecimientos o vivieron en una época determinada tienen una comprensión superior a aquellos que vinieron más tarde."

Estas interesantes palabras las escribe Margaret MacMillan en "Juegos peligrosos. Usos y abusos de la Historia",( edit. Ariel, Bcn, 2010) y coinciden completamente con mi experiencia. He vivido en primera persona algunos hechos importantes del siglo pasado, y sólo mucho tiempo después pude evaluar con mayor objetividad y amplitud lo que en el momento percibí. No es verdad que nadie sabe mejor lo que ha sucedido que quien ha estado allí. El árbol no deja ver el bosque en primer lugar, y por otro lado, no menos importante, el sentido de los hechos sólo cobran entidad cuando las consecuencias se han desarrollado suficientemente.

21 nov. 2010

Una cita para "citar"

   "Las citas literales son un signo de generosidad intelectual. nadie las aprecia en absoluto, y está bien que así sea, pues a esto está llamada la generosidad intelectual, a quedar desconocida.
   Aluden a un hecho que a la mayoría de la gente le resulta incomprensible, a saber, que aquellos de quienes somos discípulos en el espíritu acompañan a nuestro pensamiento en todos sus caminos.
   Cuando se posee una determinada contextura mental, no sólo no se evitan las citas, sino que es impensable evitarlas sin tener la sensación de que se elimina, con la más brutal ingratitud precisamente, a aquellos cuyas lejanas irradiaciones nos han guiado hasta el pensamiento que nos proponemos expresar.
   En especial, las relaciones con los escritores muertos figuran entre las más punzantes y dolorosas, pero también entra las más graves y consoladoras que un espíritu puede sostener." Charles Du Bos.

     Esta cita la encontré en una libreta de apuntes, mía, escrita allá por el 82. Está extraída de un artículo firmado por Nestor Lujan, "Sobre las cartas literarias", en el diario La Vanguardia del 20 de abril de 1982. Es por lo tanto una cita, rescatada por N. Lujan, y que me pareció digna de ser copiada. No esperaba, en ese momento, volver a leerla 28 años después, cuando los dos autores ya estan muertos, hace tiempo.

9 nov. 2010

Citas

Hay gente que considera el uso de las "citas" como una muestra de pedantería intelectual. No niego que sea así en algunos casos, pero no siempre. A veces encontramos pensamientos tan bien expresados, porque resumen lo que creemos o intuímos, que bien vale reproducirlos ya que uno se siente representado en ellos. Pongo aquí algunos ejemplos de citas que me gustaría haber escrito, aunque no fue así:

* " El problema del mundo no es que la gente sepa demasiado poco, sino que sepa muchas cosas que no son ciertas". Mark Twain.

* "La fatal tendencia de los hombres a dejar de pensar en una cosa cuando ésta ya no ofrece lugar a dudas es la causa de la mitad de los errores." John Stuart Mill.

* "Es mucho más difícil describir que opinar. Infinitamente más. En vista de lo cual todo el mundo opina." Josep Pla.

* "Se triunfa con lo que no se aprende." Cocó Chanel.

12 jun. 2010

Saber "Historia"

El cultivo de La Historia (así, con mayúsculas) es cuestión peligrosa, tanto para el que se mete en ella como para sus vecinos y sociedad circundante.
Nuestro mundo es una curiosa combinación de datos reales, provenientes directamente del exterior, y de creencias, mitos y sugestiones. Es previsible que lo que creemos que "ha pasado" influya en nuestro presente, de la misma forma que lo hace la previsión del futuro (y si no, que lo digan ahora los que consideran que la gran crisis económica que padecemos es básicamente una "crisis de confianza" de los mercados).
Se ha acusado, y con razón, a los historiadores y periodistas como los atizadores de los odios y antipatías que desmembraron de manera cruenta a Yugoslavia a principios de los 90. El "recuerdo" de viejas matanzas... inspiró la mano de los asesinos dispuestos a vengarlas.
Sin embargo no siempre debería ser así, y quizá tendríamos que luchar un poco más para desasirnos del peso del pasado, sin ignorarlo ni negarlo. Como escribía Acton y menciona en su pequeño e interesante libro "Qué es historia", Edward Hallet Carr:

 "La historia debe ser quien nos libre, no sólo de la indebida influencia de otros tiempos, sino de la indebida influencia del nuestro, de la tiranía del mundo que nos rodea y de la presión del aire que respiramos" (pág. 58 de la edición española).

20 mar. 2010

La condición necesaria para aprender

"Se nos repite desde pequeños que tendríamos que aprender de nuestros propios errores, pero ¿cómo vamos a aprender de nuestras equivocaciones si no admitimos nunca, o rara vez, que nos hemos equivocado?" (Eduardo Punset. "El viaje al poder la mente". Destino. pág. 10)
En pocas palabras este autor dibuja la condición necesaria para aprender: saber lo que está ahí; y los humanos somos expertos en interpretar los hechos de manera tal que nuestras acciones queden perfectamente justificadas. Quizá ésta sea la razón por la cual los errores se repiten en la vida personal y en la de las naciones. Error no reconocido es experiencia perdida.

8 mar. 2010

Escribiendo, que es gerundio.

Hablamos mucho más de lo que escribimos, y durante milenios la escritura fue cosa de especialistas... pero algo está cambiando.
La aparición de la Red ha generado una nueva necesidad: la de escribir. Y es así como millones de personas se comunican por mail, en las páginas web y en los blogs. También las redes sociales obligan a escribir y quizá ya existan personas, que vivan en ambientes relativamente aislados, dónde la proporción que mencionaba al empezar se haya invertido: escriben más de lo que hablan.

Esta transformación de nuestras costumbres está llamada a tener, presumo, consecuencias importantes; tanto en la valoración de la escritura como canal de comunicación, cuanto en el surgimiento de nuevos "escritores" y "periodistas".
Lo que antes era algo complicado, ahora es normal. Y hasta los más negados se atreven en un mensaje a expresar desmañadamente sus sentimientos y experiencias. Lo esperable es el surgimiento de nuevos géneros literarios, y de escritores que décadas atrás no se hubieran atrevido a ello.

La cara oscura de este cambio estaría en la simplificación de la literatura, y en las falsedades que corren por la Red tanto más creíbles si son absurdas. Pero siempre hay una cruz en todo avance. Inevitable porque somos así.

Podemos intentar predecir el futuro; y esto nos ayudará, ya que podemos estar seguros de que del abanico de cosas posibles será nuestra predicción, con seguridad, la única que no se dará.